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Preparar al bebé para tu ausencia
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Preparar a tu hijo para que se quede con alguien que no seas tú

Tu proximidad y el contacto físico con tu hijo le aporta seguridad, confianza y estímulos para crecer sano. Pero poco a poco tu bebé tendrá que acostumbrarse a estar con otras personas y esto no siempre le resultará fácil.

Durante los tres primeros meses de vida tu bebé responderá de manera indiscriminada a todas las personas que le digan algo o le muestren afecto. Será a partir de esta edad y hasta los siete meses cuando el bebé muestre clara predilección hacia ciertas personas. Hasta los tres años, tu hijo decidirá a qué personas de su entorno se acerca más activamente.

En torno a los ocho meses y hasta los dos años aproximadamente, muchos niños lloran cuando no ven caras conocidas. El carácter de tu hijo y sus vivencias influyen en ese contacto con los desconocidos. Los que desde pequeños están acostumbrados a ver a otras personas ajenas a su círculo familiar, han tenido niñeras, han acudido a la guardería, o se han quedado con los abuelos y en su ámbito de acción, suelen vivir la salida al mundo con menos temor. De todos modos, nuestro cariño y nuestra comprensión son de nuevo las grandes bazas para que atreviesen este trance de la mejor manera posible.

Los expertos aconsejan no forzarle a socializar en esta etapa tan temprana. Si observas que no quiere jugar o estar en brazos de alguien es mejor que no le obligues. Poco a poco, con paciencia tu hijo se adaptará a las novedades.

El “tratamiento de choque” –desaparecer para que se acostumbre- aumentará la angustia de tu hijo y alargará el proceso. Resultará más agradable si le acompañas cuando juega con otras personas nuevas y le hacéis ver que os sentís a gusto con ellas, si salís a menudo y saludáis a la gente que conocéis en el parque o al entrar en una tienda, si lo dejáis con familiares de vez en cuando y estáis con él los primeros días que se queda con su cuidadora… ellos llegarán a esta nueva situación de nuestra mano y de forma progresiva.

Lo que subyace en el fondo de estas pequeñas crisis es la ansiedad del niño por el hecho de separarse de sus padres y estar con personas que no conoce. Esto remitirá cuando se dé cuenta de que esta separación no es permanente.