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Que las comidas fuera de casa no pasen factura a tu dieta

La operación bikini mantiene ocupada nuestra dieta los meses previos al verano, pero una vez que nos vamos de vacaciones la tendencia es saltársela, procurando aprovechar todos los placeres culinarios que nos ofrecen los destinos elegidos. Las comidas suelen hacerse fuera de casa, después picoteamos a deshora y nos encanta aprovechar los buffets libres de los hoteles, y es que las vacaciones son para disfrutar en todos los sentidos.

Después, en septiembre, volvemos a nuestra rutina diaria que en muchas ocasiones incluye comidas fuera de casa, por lo que tampoco es la mejor época para recuperarse de los excesos del verano y volver a nuestra dieta habitual. Mentalizarnos para recuperar los hábitos alimenticios es el primer paso para no caer en el error de sacrificar nuestra alimentación, por muy agobiados que estemos en el trabajo.

Cada vez son más las personas que optan por llevar el “tupper” al trabajo, y aquí tenemos un sinfín de ideas con las que cuidarnos sin renunciar al sabor. Debemos tener en cuenta que nos debe aportar las proteínas, carbohidratos, grasa, fibra, vitaminas y minerales necesarios para aguantar bien la jornada laboral, nada de echar todo aquello que encontremos en la nevera. Es importante que los alimentos que escojamos aguanten bien a temperatura ambiente, sobre todo si no disponemos de nevera, para ello basta con que estén siempre bien cocinados.

Una completa ensalada de arroz, pasta o patata es una buenísima opción, porque podemos añadirle la proteína con jamón cocido o queso y la fibra con un puñadito de frutos secos que, unido a los carbohidratos del ingrediente principal y a las vitaminas de un puñado de lechuga y unos tomates cherrys, convierte a nuestra ensalada en un plato completo y perfecto para cuidarse. Podemos llevar el aliño en un bote de cristal aparte para que no se reblandezcan los ingredientes.

Una pechuga de pollo a la plancha o pescado, que podemos acompañar de unas patatas asadas, arroz blanco o quinoa. La tortilla de patatas o francesa, las croquetas o legumbres también son opciones muy saludables para llevar a la oficina. Procura elegir un recipiente adecuado a la comida que llevas, si es demasiado pequeño se te quedará corta la comida y si es demasiado grande estará todo el trayecto a la oficina “bailando”. Lo más recomendables son aquellos con diferentes compartimentos, donde poder llevar nuestra comida dividida por grupos de alimentos, sin que se mezclen entre sí.

Si no tienes más remedio que comer fuera de la oficina, toma nota de estos consejos para que el menú del día no te pese más de lo necesario. De primer plato elige siempre algo ligero, una ensalada, gazpacho o menestra de verduras son las mejores opciones. Después procura que el segundo plato esté cocinado al vapor, a la plancha o al horno, evita las frituras y comidas demasiado grasientas para no disparar la ingesta calórica. Una cosa es hacerlo una vez, y otra muy distinta hacerlo en la comida de todos los días, hay que ser muy conscientes de lo que consumimos. De postre elije una opción sana como una pieza de fruta, un té helado o una infusión que nos ayude a rebajar la comida. El té y el café, además, nos ayudan a acelerar nuestro metabolismo para que queme más calorías, así nos ayudan a compensar los posibles excesos.

Si has tenido una comida importante en la que te has pasado con la comida, recuerda compensar por las noches, una cena ligera a base de verduras y carne o pescado a la plancha es la ingesta perfecta.