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Sobrevivir a la Navidad sin kilos de más

Estos tres factores pueden convertirse en una bomba de relojería para nuestro cuerpo, haciendo que cuando se acaben las fiestas hayamos ganado peso sin apenas darnos cuenta. En España la media en kilos de peso que cogemos después de Navidad se sitúa en 4,3 kg para los hombres y 1,8 kg para las mujeres.

Lo mejor para no arrepentirse después de las comilonas navideñas y que sigamos entrando en nuestros pantalones favoritos es cuidarse de no engordar esos kilos. Parece fácil de decir e imposible de cumplir pero nada más lejos de la realidad, sólo debemos ser conscientes en todo momento de los alimentos que consumimos y convertirlos en aliados de nuestro cuerpo, compensando unos con otros.

Uno de los grandes errores en estas fechas es suprimir comidas. Pensamos que si no comemos desde la comida hasta la cena, no engordaremos y provocamos justo el efecto contrario. Llegaremos a la siguiente comida con mucha más hambre, lo que hará que sea más copiosa, provocando que el organismo segregue una dosis de insulina mayor, traduciéndose en una hiperglucemia que generará un aumento de peso. Un sándwich vegetal, un yogur o una pieza de fruta es suficiente para que nuestro cuerpo lleve su proceso natural y no traduzca ese ayuno en grasas.

También hay que tener en cuenta que no todos los días en Navidad son festivos. Aunque hay muchos en los que disfrutar de una buena mesa, hay más en los que debemos ponernos serios y compensar los excesos. Lo ideal entre fiesta y fiesta es seguir una dieta depurativa y antioxidante, cargada de verduras como la alcachofa, diurética y depurativa del hígado que nos ayuda a sentirnos bien por dentro; los espárragos, también con fuerte poder diurético y que apenas nos aportan calorías; las setas, muy sabrosas y muy ligeras para combinar en nuestros platos; y sustituir todas las carnes grasas por otras más suaves como pavo, pollo o pescado en sus variedades más magras, con salsas que podemos hacer a base de frutas o acompañados de patatas asadas, arroz integral o cous cous de verduras. Estas deben ser nuestras alternativas, procurando no comer turrones, mazapanes ni ningún otro dulce típico de estas fechas en estos días de “transición”, sólo yogures desnatados, frutas e infusiones como el té verde o el té rojo que nos ayudan a desintoxicarnos y a quemar las grasas acumuladas.

Procura que la dieta diaria sea rica en fibra con legumbres, harinas integrales y frutas con piel ya que ayudan a absorber parte de las grasas ingeridas en otras comidas y nos dan sensación de saciedad. Si tienes una cena de empresa, procura comer muy sano el resto del día, igual que los días de Nochebuena, Nochevieja o Reyes, una comida ligera nos permitirá algún que otro capricho durante la cena. Al final la clave para mantener tu línea a raya es compensar.

Cuidado también con el alcohol. En estas fechas se bebe más de lo habitual, y el alcohol sólo nos aporta calorías vacías, es decir, nos provoca un aumento de peso sin que se le haya aportado al organismo ningún nutriente. A todos nos gusta brindar con una copa de champán o disfrutar de nuestro Gin Tonic favorito después de la cena, pero sin abusar y desde luego, no beber todos los días.

Por último y no menos importante, que la Navidad no nos frene. Una rutina de ejercicios es la mejor medicina contra los kilos de más. Una hora de caminata nos ayudará a mantener nuestro peso, y ejercicios más intensos como el running o la bici a que la Navidad no nos pese ni un gramo de más. 

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