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Tomar el sol sí, pero con responsabilidad

Broncearse y tomar un poquito de color durante el verano es muy saludable, ya que disfrutamos de todos los beneficios que nos aportan los rayos de sol como el fortalecimiento de huesos y dientes, mejorar el aspecto de nuestra piel, ayudarnos a dormir mejor y eliminar periodos de estrés, evitar la esclerosis múltiple o disminuir la presión sanguínea, entre otro. Pero los perjuicios del sol si no lo tomamos con responsabilidad pueden ser peores que si no nos expusiéramos a él.

Vernos bronceadas nos gusta, sobre todo a las mujeres, nos ayuda a vernos y sentirnos mejor, disimula nuestras curvas más pronunciadas y nos vemos más guapas, pero puede ser un arma de doble filo, sobre todo, si abusamos de los rayos solares. El cáncer de piel ha crecido en España un 38% en los últimos 50 años, y esto es signo de que no tomamos el sol con responsabilidad. Vernos demasiado bronceadas no es signo de salud, hay que saber distinguir entre exponernos al sol para beneficiarnos de todo lo bueno que puede aportarnos, y hacerlo inconscientemente.

Lo primero que debemos conocer es nuestro fototipo de piel, pues de él depende el índice de protección recomendado. Los fototipos van del tipo 1 (piel más blanca) al 6 (piel muy oscura) y en función de este fototipo nuestra piel tendrá más o menos protección natural frente al sol. Debemos usar factores de protección altos para que nuestra piel esté protegida durante más tiempo, para saberlo debemos multiplicar el tiempo de protección natural de la piel por el factor del protector solar. Por ejemplo, una piel de fototipo 1 o 2 que son claras tienen una protección natural  frente al sol de unos 10 minutos que, unido a un protector solar del 15, tendrán una protección de 150 minutos.

Evitar las horas centrales del día también es un elemento fundamental a tener en cuenta. Debemos evitar exponernos al sol entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, horas en las que el sol incide sobre la Tierra con demasiada intensidad en verano, y en las que las quemaduras en la piel pueden ocasionarnos problemas serios. Además, la piel tiene memoria, las quedamuras de hoy pueden ser melanomas en el futuro y hay que evitarlas cuando aún estamos a tiempo.

Si vamos a pasar el día en la playa o en la piscina nada de ponernos la crema por la mañana y olvidarnos el resto del día. La protección debe ser renovada cada 2-3 horas, ya que es a partir de este tiempo cuando empieza a perder su efecto, por mucho que nos avisen en las etiquetas de que son resistentes al agua, no es así pasado cierto tiempo. En este aspecto hay que tener especial cuidado con los niños, ya que a ellos les encanta el agua y la crema puede durarles incluso menos tiempo, así que hay que estar muy pendientes de echarles crema a menudo para que no se quemen la piel.

Las horas posteriores también son importantes para nuestra piel. Es el momento de refrescarla e hidratarla en profundidad con lociones “after sun” que nos ayuden a recuperar su elasticidad y evitar que se seque o se pele. El aloe vera natural es un ingrediente ideal para la piel tras la exposición solar por su poder calmante y regenerador. Se puede aplicar varias veces al día si tenemos alguna zona especialmente sensible.

E importante también la alimentación. Una dieta a base de frutas y verduras que son ricas en agua y beber al menos 2 litros de líquidos diarios, evitará la deshidratación en los días de más calor y notaremos que la piel está menos seca y menos tirante.