¿Cómo afecta estar embarazada con RH negativo?

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¿Cómo afecta estar embarazada con RH negativo?

Cuando nos quedamos embarazadas empiezan una vorágine de pruebas para comprobar que todo marcha como debe, tanto para la madre como para el bebé. Hasta este momento puede haber aspectos de nuestra salud que ni siquiera sabíamos y que pueden ser determinantes para el desarrollo correcto del feto.

Este es el caso del Rh de la sangre, determinado por un antígeno que se encuentra en la superficie de los glóbulos rojos. Si lo tenemos en la sangre somos Rh positivo, si no lo tenemos, seremos Rh negativo.

¿En qué nos afecta durante el embarazo?

En caso de que tanto la madre como el padre sean Rh positivo, no hay problema, el bebé también lo tendrá, ya que la herencia se compone de dos genes, uno de la madre y otro del padre. Hay que tener en cuenta que el Rh positivo siempre es predominante por lo que si el padre o la madre tienen Rh negativo y el otro positivo, el bebé lo heredará en su versión positiva.

La incompatibilidad de Rh surge cuando una mujer con Rh negativo tiene un hijo con Rh positivo. El cuerpo de la madre detecta los glóbulos rojos del bebé como sustancias extrañas que hay que erradicar, lo que da lugar a una respuesta inmunológica que comienza a producir anticuerpos contra los glóbulos Rh positivos del bebé, pudiendo provocar abortos espontáneos.

Es un mecanismo de defensa que tarda tiempo en aparecer, por lo tanto, no suele afectar al primer hijo, siempre y cuando no se haya tenido un aborto en las primeras semanas que puede confundirse fácilmente con un retraso, algo que ocurre con cierta frecuencia. A partir del segundo embarazo el cuerpo ya está preparado para actuar, los anticuerpos llegarán al feto a través de la placenta y pueden causar la destrucción de los eritrocitos fetales (los que transportan el oxígeno y los nutrientes). Si esta destrucción es muy grave el feto puede llegar a morir.

Vacuna anti-D, ¿es necesaria?

Lo primero que debemos tener claro es en qué afectarían los distintos tipos de Rh a nuestro bebé, cuál sería su tipo teniendo en cuenta el de los padres. Es una cuestión de genética pura y dura, así que lo mejor es hablar con un ginecólogo o ginecóloga que nos entienda y nos haga las pruebas necesarias para determinar el Rh final de nuestro bebé. Si tenemos claro que va a ser del mismo tipo que la madre y que los anticuerpos no le van a afectar, podemos ahorrarnos perfectamente esta vacuna.

Esta vacuna se trata de una inmunoglobulina que contiene anticuerpos que, en palabras sencillas, evitará que el antígeno negativo de la madre haga daño a los glóbulos rojos positivos del feto. Si es el primer embarazo debe administrarse entre la semana 28 y 34 de embarazo como precaución, por si vuestra sangre entrara en contacto antes o durante el parto. Además, debe ponerse otra nada más efectuado el parto, para que en un futuro embarazo tu cuerpo no reaccione con anticuerpos para el siguiente bebé.

En cuanto a los afectos secundarios, no debemos temerlos, pues hasta la fecha no se conocen reacciones adversas a esta vacuna, que no debería llamarse como tal, pues no se trata de una vacuna como puede ser la de la gripe, sino que solo es un “bloqueo” de los anticuerpos, por lo que reacciones clásicas de las vacunas como fiebre, malestar o vómitos no se dan.

En cualquier caso, siempre debemos ponernos en manos de profesionales para este tipo de cuestiones, preguntar todas las dudas que tengamos y hacer siempre lo que nos recomienden para mantener la salud de nuestro bebé y la nuestra propia en perfectas condiciones.

 

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