¿Cuáles son los tipos más comunes de reproducción asistida?

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Tipos de reproducción asistida

Cuando nos ponemos “en campaña” para tener un hijo, en algunas ocasiones no se consigue el embarazo y recurrimos a la medicina para que nos ayude a convertirnos en papás. Las técnicas más comunes son la inseminación artificial y la fecundación in vitro (FIV).

Causas de la infertilidad

El origen de la infertilidad puede estar en un problema del hombre (obstrucción de conductos, alteraciones en el semen...), de la mujer (problemas en los ovarios, útero o las trompas) o una combinación de ambos.

 

La edad también es un dato importante: si la mujer tiene más de 35 años también será más difícil que se quede embarazada. El plazo normal para acudir a un especialista es de un año teniendo relaciones sin protección. En las mujeres mayores de 38 años o que tengan problemas ginecológicos previos, el plazo se reduce a seis meses.

 

Inseminación artificial

Es el tratamiento más sencillo y el que se suele utilizar en el primer intento según la edad y la condición ginecológica de la mujer. Puede realizarse con semen de la pareja (en caso de que la haya) o bien de donante.

 

Consiste en depositar una muestra de semen en el del útero de la paciente con el fin de incrementar las posibilidades de fecundación del óvulo al disminuir la distancia entre el espermatozoide y el óvulo. Hace falta realizar estimulación ovárica (una medicación que se administra a través de una serie de inyecciones subcutáneas o intramusculares) y controles para determinar cuál es el momento idóneo para la inseminación.

 

Fecundación in vitro (FIV)

Se usa cuando ha fallado la inseminación artificial y para parejas con patologías que impidan que el embarazo prospere utilizando técnicas más sencillas. Consiste en fecundar el ovocito con el espermatozoide en el laboratorio y, posteriormente, implantar el embrión o los embriones resultantes en el útero de la futura mamá.

 

Al igual que para la inseminación artificial, primero hay que preparar al cuerpo para el embarazo mediante estimulación ovárica. Después se realizará una punción para extraer una serie de ovocitos (este procedimiento puede ser molesto y se suele realizar con anestesia). A continuación, en el laboratorio se produce la fecundación del ovocito a través del método convencional, o sea, colocando en una placa de cultivo un óvulo rodeado de espermatozoides, o bien inyectando el espermatozoide dentro del óvulo.

 

Por último, los embriones de mejor calidad son implantados en el útero de la mujer mediante una sencilla operación que se realiza sin anestesia porque es indolora. Se suele recurrir a la técnica de vitrificación para conservar los embriones no utilizados en caso de que falle la implantación o si, en un futuro, queremos darle un hermanito al peque.

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