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La microinyección espermática

Por microinyección espermática se entiende la introducción artificial de un espermatozoide en el óvulo. El tratamiento se realiza para que se produzca una fecundación seguida de una división celular para tener descendientes sanos. En 1989 nació el primer niño sano después de un tratamiento con microinyección espermática. Esta técnica llamada ICSI (microinyección espermática intracitoplasmática) se emplea en todo el mundo y ha mostrado ser un método con mucho éxito. Se puede provocar una fecundación con embarazo posterior, con muy pocos espermatozoides, e incluso con aquellos que son inmóviles.

ICSI es un método óptimo para:

  1. parejas que no pueden tener niños por una cantidad de espermatozoides limitada del hombre,
  2. cuando él sufre un bloqueo de los conductos espermáticos o una limitación considerable “de la capacidad testicular”,
  3. aquellas parejas en las que no se ha producido un embarazo mediante la fecundación in Vitro, dado que el método ICSI mejora considerablemente la tasa de fecundación (número de óvulos fecundados). En cuanto se alcanza una fecundación, el método ICSI ya no tiene ventajas con respecto al método FIV, ya que las tasas de embarazo no mejoran.

El método: El tratamiento de estimulación para la microinyección espermática de los óvulos, es el mismo que en el caso de la fecundación in Vitro. Igual que la punción de los ovarios, la microinyección espermática se realiza con la ayuda de un microscopio especial de alta resolución. Los óvulos microinyectados se introducen en un armario de cultivos; es decir que se dan los mismos pasos que en una fecundación in Vitro. Finalmente se realiza la transferencia de los embriones al útero.

La tasa de éxito: FIV y ICSI son los tratamientos con la tasa de éxito más alta por intento.

Los riesgos: Existe cierto temor de que se produzca un aumento de malformaciones en “niños ICSI”, porque también se utilizan espermatozoides “de mala calidad”, que normalmente no hubieran fecundado un óvulo. También hay voces críticas en contra de la fecundación in Vitro o contra la inseminación. Pero finalmente son las parejas las que tienen que decidir, si quieren aceptar uno de estos métodos o no. Lee también nuestro artículo Los riesgos de los tratamientos de fecundación.