Tratamientos: ¿por qué no se logra el embarazo con un solo intento?

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Si bien -de acuerdo con los especialistas en reproducción asistida- se puede decir que los tratamientos tienen en general más posibilidades de éxito que de falla, no es fácil explicárselo a las parejas que ven frustradas sus expectativas cuando, después de semanas o meses de tratarse, ven el resultado negativo en el test de embarazo. ¿Por qué a veces fracasan estos tratamientos?

Tasa de éxito según la edad

No existe ningún tratamiento de fecundación que garantice el 100% de éxito. La mayoría de los tratamientos incluso suponen que la pareja deberá pasar por más de un intento. Pero además, las tasas de éxito varían enormemente según la edad de la mujer. Cuando la paciente tiene 34 años o menos, el embarazo se consigue casi en la mitad de los casos. Lamentablemente, la mayoría de las mujeres recurre a este tipo de tratamientos varios años después de buscar un embarazo, y la tasa de éxito disminuye con la edad: menos del 40% entre los 35 y los 37 años, alrededor del 30 antes de los 40, 19% para mujeres de 40 a 42 y menos del 10% después de los 43 años.

¿Cuáles tratamientos son más exitosos?

La inseminación artificial tiene una tasa de éxito de alrededor del 15%. La fecundación in vitro, al ser un tratamiento más complejo, suele funcionar en el 25% de los casos cuando la mujer tiene 38 años o más. Finalmente, el tratamiento que ofrece más posibilidades de lograr el embarazo es la fecundación con óvulos donados. Esto se debe a que proceden de donantes jóvenes y saludables, y el envejecimiento de los óvulos y la baja de la reserva ovárica son los principales obstáculos para que las mujeres mayores sean madres.

¿Por qué pueden fallar algunos intentos?

En primer lugar, cada persona es diferente, y no todos los tratamientos resultan igual de efectivos en cada organismo. Por ejemplo, no todas las mujeres que se someten a estimulación ovárica responden de la misma forma a las hormonas suministradas. En el caso de una FIV, la principal causa de que un tratamiento pueda fallar es la de que los embriones tengan alguna alteración genética. También pueden interferir en el éxito del tratamiento un endometrio de poco grosor que no permita la implantación, alguna anomalía del útero no detectada o incluso, ciertas enfermedades autoinmunes.

El papel del estrés y las emociones

No hay que menospreciar el rol que lo emocional juega cuando se realiza un tratamiento de fecundación asistida. Muchas parejas ya vienen signadas por la sensación de fracaso, y las emociones negativas como el estrés pueden también interferir en tus posibilidades de lograr el embarazo. Un acompañamiento psicológico a la pareja puede ayudar a recuperar el optimismo, superar los miedos y afrontar el tratamiento con esperanza, desde el primer intento.

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