Porteo: cómo reconocer una mochila ergonómica

Comentar: (0)

Compartir:

Ya hemos analizado en otras oportunidades las ventajas del porteo, tanto para el bebé como para nosotros, sus padres. La mochila portabebés es una de las alternativas más elegidas a la hora de viajar con el bebé o portearlo para seguir realizando nuestras actividades cotidianas. Sin embargo, es muy importante saber elegirlas: muchas mochilas comerciales no son ergonómicas y pueden traer consecuencias indeseables sobre la salud de los bebés (¡y nuestras espaldas!).

“Ergonómica”, una palabra que se usa con ligereza

A la hora de comprar una mochila portabebés en una tienda de niños online, no podemos confiar únicamente en la palabra del vendedor, en el folleto publicitario o en el manual de instrucciones, pues prácticamente todos los portabebés que se venden dicen ser ergonómicos. Pero muchos de ellos no lo son, y ahí es donde debemos estar informados.

El concepto de porteo ergonómico implica, ante todo, respeto por la posición natural de los bebés, por su evolución y las diferentes etapas de su desarrollo. Por eso, pocos sistemas de porteo ergonómicos sirven para cualquier edad. Las mochilas en general se recomiendan a partir de los seis meses y los siete kilos de peso, cuando los bebés consiguen mantenerse sentados y controlar su cabecita.

Mochilas ergonómicas vs. Mochilas colgonas

Muchas mochilas comerciales (a las que informalmente se denominan colgonas) se publicitan con la foto del bebé mirando hacia delante, cosa que bajo ningún concepto deberíamos hacer. El bebé o el niño deben ir bien pegado al cuerpo del porteador, ya sea en su pecho o en su espalda cuando sea más mayorcito. Otro detalle a considerar es la altura del bebé: las mochilas ergonómicas permiten portearlo bien elevado, con la cabecita a la distancia de un beso, para no alterar el centro de gravedad del porteador. De esta manera no alteran nuestro equilibrio, no causan caídas y resultan más sencillas de llevar.

La posición del bebé es clave

Además de no mirar hacia delante, hay otros detalles a considerar respecto a la posición del niño en la mochila. Sus piernitas no deben ir rectas sino en forma de ranita (con las rodillas más elevadas que el culete). A propósito, debe estar bien apoyado sobre sus nalguitas y no recargar su peso en los genitales. Y la mochila debe favorecer la curvatura natural de su espalda y brindarle apoyo punto por punto.

Distribución del peso

¿Has notado que después de utilizar un rato la mochila, las correas parecen incrustarse en tus hombros y te dejan feas marcas? Entonces, tu mochila no es ergonómica. La distribución del peso debe ser lo más uniforme posible, de manera que puedas llevar niños de hasta 15 kilos sin padecer un terrible lumbago después. El peso de tu bebé debe repartirse entre hombros y cadera, zona más preparada para llevarlo.

En pocas palabras, las mochilas ergonómicas suelen ser más costosas, pero valen su precio ya que se adaptan a las necesidades del bebé y del porteador, y no al revés.

Si te ha interesado este tema, participa con nosotros:

¿Te ha gustado este artículo?

Coméntalo

0

Valóralo

Votar estrellas: 
5

Average: 5 (2 votes)

Compártelo en redes sociales

Hola, tienes que registrarte o iniciar sesión para enviar tus comentarios. Gracias!

Artículos relacionados

Permitir cookies