5 cosas que te ponen de los nervios cuando estás embarazada

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Sí, el embarazo revoluciona nuestras hormonas, y ellas convierten nuestras emociones en una montaña rusa, pero no todo es culpa de la gestación. 

Hay actitudes hacia las embarazadas que deberían desterrarse de la vida diaria porque nos ponen de los nervios, y con toda la razón. Por ejemplo…

  1. Que cualquiera te toque la tripa. Claro, llama mucho la atención. Y acariciar la barriguita de una embarazada es un gesto de cariño. Pero si en un ascensor nadie pasa la mano por el cráneo de un calvo por mucho que brille, ¿a qué viene toquetear la tripa de una mujer encinta de siete meses?
  2. Que te recuerden todo el rato los peligros potenciales que te acechan. Te pasas todo el embarazo –y los meses anteriores- leyendo libros, revistas y webs sobre los cuidados idóneos en el embarazo.  Achicharras a tu ginecólogo y a tu matrona a preguntas. Podrías escribir una tesis sobre la toxoplasmosis y la listeriosis. Caminas dos horas diarias. Comes como un cartujo. Y el único día que te vas  a saltar tu dieta draconiana y decides pedir una tarta de postre, tu amiga te pregunta: “¿Te están controlando el peso? A una compañera del trabajo le pusieron una dieta durísima porque había engordado un montón. ¿Te has hecho ya la prueba de la glucosa?”. ¡Aaaaarrgh!
  3. Que minusvaloren los peligros potenciales que te acechan (y las molestias que sufres). Te niegas a probar el carpaccio casero y la tabla de quesos (no vaya a ser lo de la toxoplasmosis). Y alguien pone los ojos en blanco y dice “Mujer, si por una vez…”. Cómo se nota que no podría hacer la misma tesis que tú, y quién es la embarazada en esa conversación. ¿Y ese chavalote de 20 años que mira para otro lado para no cederte el asiento en el autobús? ¿Y lo de “¡Si las  náuseas desaparecen en el segundo trimestre!”?
  4. Que te den alternativas al nombre que habéis  elegido para vuestro bebé.  Ya está elegido. Lo tenéis claro. Cuando le decís cositas, utilizáis  “su” nombre. Te imaginas con tu hijo Telmo o con tu hija Noemí, paseando por el parque. Es un derecho inalienable de los padres: elegir cómo se va a llamar su hijo. Y cuando comunicas la decisión a familia, amigos o a cualquiera que te pregunte, de pronto alguien dice: “¿Y no os encanta Jorge? A mí es que me chifla. O Arturo, Arturo es genial”.  ¿Qué significa eso? ¿Qué no te gusta Telmo? ¿Por qué compartes esa información justo conmigo, y justo ahora?
  5. Que den por sentado que elegirás el tipo de crianza que ellos elegirían. “Le darás lactancia prolongada, claro”. “Le darás el biberón en cuanto puedas, por supuesto”. “Ah, ¿que no has reservado plaza aún en la guardería?”. “Pero cómo, ¿no piensas pedir una excedencia?”. Brrrrrrr. 

Ahora que no nos oyen…  ¿Y a ti, qué te da rabia?

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Comentarios

Lo del nombre es lo que más me molesta sobre todo, admito que a mi pareja y a mi no nos gusta lo común, preferimos lo único, especial y no iba a ser menos el nombre de nuestro pequeñ@, por lo que tenemos elegidos un nombre para los dos sexos, aunque el nombre del niño hemos tenido que cambiarlo porque todo el mundo ponía pegas y al final tuvimos que aceptar que la pronunciación en nuestra ciudad cambiaría bastante su pronunciación, pero ya encontramos sustituto que nos gusta igual o más. Otras cosas que me molesta por ejemplo, el embarazo en cada mujer es diferente, estoy de 4 meses casi 5 y ya tengo una barriguita bastante notable a pesar de que solo cogí 2,5 kg (también porque estoy regordeta se nota más), y mi madre insiste en que la "pedazo" barriga que tengo ya no es normal, que es demasiado, que ella en sus 3 embarazos nunca había tenido tanta panza e insiste en que utilice una faja, yo no dejo que esto me afecte, ¡porque estoy más feliz que unas castañuelas por lucir mi tripita rellena de amor!

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