¿Qué es la pregorexia?

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Ganar más peso de lo conveniente en el embarazo puede ser perjudicial para la salud de la madre y la del futuro bebé. Pero obsesionarse con no engordar en la gestación también es peligroso, y puede dar lugar a un desorden alimenticio de consecuencias graves: la pregorexia.

Esas famosas que salen de la maternidad con sus bebés recién nacidos luciendo tipazo, las fitness moms que arrasan con sus tablas de ejercicios extremos para mantenerse en forma en Instagram… Sí, la presión social para que las mujeres estemos delgadas y guapas también durante esos nueve meses y nada más dar a luz está ahí, y tiene su reflejo en los medios y en las redes sociales.

Y la obsesión por mantenerse delgada durante el embarazo tiene un nombre: se llama pregorexia, aunque también se conoce como la anorexia del embarazo. Esta fijación con el peso causa sufrimiento a las mujeres que la padecen y puede poner en riesgo la salud del bebé que viene en camino. 

La pregorexia es un trastorno de la alimentación, como la anorexia o la bulimia. El término es una mezcla del  inglés pregnancy (embarazo) y anorexia, aunque no es un diagnóstico como tal ni está tipificado en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. 

Síntomas de la pregorexia y señales de alarma

No es infrecuente que la persona que la sufre no sea capaz de reconocer sus propios síntomas, por eso es importante que los familiares o las personas que están alrededor estén pendientes de las señales de alerta.  

Debemos prestar atención si la embarazada siente rechazo por su cuerpo o por su embarazo, se muestra obsesionada por el peso, reduce la cantidad de alimentos que ingiere, cuenta las calorías de lo que come de manera obsesiva, se empeña en comer sola, o hace excesivo ejercicio. Hay más posibilidades de que se desencadene una pregorexia si la mujer ya ha pasado por otros trastornos de la conducta alimentaria con anterioridad. 

Si se detectan estos síntomas, hay que acudir al médico cuanto antes para buscar un tratamiento integral que contemple la atención psicológica especializada.

Consecuencias de la pregorexia para la madre y para el bebé

Comer menos de lo necesario en el embarazo pone en riesgo la salud de la madre. Las consecuencias pueden ser desnutrición, anemia, descalcificación en los huesos, alteraciones hormonales, pérdida de cabello, baja producción de leche materna en el posparto…
Cuando el feto no recibe los nutrientes que necesita, aumentan las posibilidades de malformaciones, alteraciones en la formación del tubo neural como la espina bífida, retraso en el crecimiento, problemas cardiacos, parto prematuro y problemas emocionales, entre otras secuelas.
Además, no conviene hacer dietas de adelgazamiento en el embarazo, ya que el déficit de nutrientes provoca el empleo de proteínas y grasas como fuente de energía, y se generan los llamados cuerpos cetónicos, que son tóxicos y pueden llegar al feto y dañar su desarrollo. 

El peso “normal” en el embarazo

Lo que se considera normal y saludable en cualquier gestación es engordar entre 9 y 14 kilos, si la mujer tiene un peso saludable antes de la concepción. Si la mujer tiene sobrepeso, el número de kilos que se considera adecuado es menor, y si estaba excesivamente delgada, mayor. En cualquier caso, el peso es controlado periódicamente desde el primer momento en las diferentes consultas a las que asiste la embarazada por el médico y la matrona, y ellos van valorando la evolución del peso y orientando a la embarazada en cada momento.

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