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Una embarazada mayor de 35 años nos cuenta

“Menos mal que existe Hollywood, sino me sentiría como una vieja. Mi barriga de embarazada no tiene más de 28 semanas, pero yo ya llevo en este mundo desde hace 37 años y tengo canas. Cuando llegue el bebé, ya tendré 38 años, es decir casi cuarenta, pero que se le va a hacer. Embarazo tardío es como nos llaman, y a mí me parece un término horrible, a las madres después de los 35 años. Pero como unas mujeres tan impresionantes como Nicole Kidman o Jennifer López también tardaron un poco más en ser mamás, me siento como genial.

En general no tengo la impresión de ser un caso raro. Como a mí le ha pasado a muchos mujeres más. Primero vino la formación, después los estudios, el descubrimiento de mí misma. Después empecé mi carrera profesional, vinieron los ascensos, y lo peor, algún novio equivocado. Mientras en el cuerpo de las mujeres corre el reloj biológico sin parar, muchos hombres no notan esta prisa y este estrés. Muchos aplazan el tema de ser padres una y otra vez sin querer tomar responsabilidades. ¿Y nosotras? Tenemos miedo por nuestra fertilidad.

Cuando por fin encontré a mi media naranja, mi marido, todo fue rápido y sin problemas. Mi primer hijo nació cuando ya tenía 35 años, sin complicaciones, que tuvieran que ver con la edad. Y el segundo ya está de camino. Como la primera vez, hay una ecografía especial para nosotras, las mayores. En la semana 22 podemos echarle un vistazo a nuestro bebé en una óptica 3D detallada. Algo muy bonito, si no estuviera ahí esa duda. ¿Quizás soy demasiado mayor? ¿Estará el bebé bien? Lo que es un hecho: el riesgo de tener un hijo minusválido es más alto, si ya no tienes 25 años. Pero otro hecho es que aunque soy más mayor no soy más despreocupada y me siento más preocupada.

También lo noto mucho en el día a día con mi hijo. Mientras me paso todo el día pensando en las ventajas y desventajas de la educación que le doy y si dejarlo gritar o cogerlo en brazos, las madres más jóvenes parece que lo hacen todo bien por intuición. Mi ventaja es, que ya he hecho tantas cosas en mi vida, que ahora puedo prescindir de ellas durante una temporada. He decidido, que mi carrera profesional tiene que esperar y por eso no me importa hacer a partir de ahora una cuantas horas extra cambiando pañales. Sólo hay una cosa que me enfada de verdad. Le pregunté a mi médico, si podía teñirme el pelo y él me dijo que no me lo recomendaba. ¿Pero no se da cuenta? Ahora me siento como una abuela canosa embarazada.”