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Bebidas para el bebé

En cuanto tu hijo comience con la alimentación complementaria (alrededor de los seis meses de edad). también deberás incorporar bebidas aparte de la lactancia materna. Es importante enseñarles a crear hábitos saludables desde muy pequeños, ya que muchos niños en edad escolar están tan habituados a las bebidas industriales que prácticamente no beben otra cosa, con las consecuencias negativas que esto conlleva para su salud.

 

Desde el nacimiento a los seis meses

La leche materna (o en su defecto, la de fórmula) es todo lo que tu bebé necesita en esta primera etapa. Ni siquiera deberías ofrecerle agua. Además de alimentarlo, la leche lo mantiene hidratado. Si te preocupa que pueda sufrir sed en los meses estivales, lo único que debes hacer es ofrecerle el pecho con más frecuencia. De allí obtendrá todo el líquido que necesita.

A partir de los seis meses

Puedes comenzar a ofrecer agua a tu bebé junto con sus primeras comidas. Utiliza para ello un vasito de transición. Si le ofreces agua mineral, procura que sea baja en sodio. Y si en casa bebéis agua corriente, hiérvela antes de ofrecerla al bebé.

Sin embargo, recuerda que en la alimentación de bebés, el principal alimento ha de seguir siendo la leche, que le provee del calcio, las proteínas, vitaminas y minerales que necesita para seguir creciendo sano. Si al dejar de tomar el pecho (o el biberón) y pasar a la leche de vaca, a tu pequeño le cuesta aceptarla, sí puedes darle sabor con un poco de cacao en polvo. También puedes ofrecerle yogur bebible.

¿Y el zumo?

Evita por completo los zumos industriales que están saturados de azúcar, conservantes, colorantes artificiales y que aportan muy poco a su alimentación. Puedes comenzar a ofrecerle a tu bebé pequeñas cantidades de zumo de frutas, siempre y cuando sea fresco y exprimido en casa, y sin agregarle azúcar.

Sin embargo, un niño pequeño no debería beber más de una taza, o una taza y media, de zumo por día. Esto es porque si le das mayores cantidades desplazará a la leche –que lo alimenta más- y al agua –que es la mejor manera de mantenerse hidratado sin sumar calorías ni dañar sus dientecitos.

Bebidas a evitar

Lo ideal sería que tu pequeño no consumiera jamás bebidas gaseosas, que además de estar llenas de azúcar y de conservantes químicos, tienen gas y le arruinan el apetito. También deberías evitar los tés de hierbas, de los que no se ha demostrado que sean inocuos en niños pequeños. El té negro en principio es seguro, pero también aporta cafeína. Por el mismo motivo deberías prescindir de las bebidas energéticas.

De todas maneras, tampoco caigas en la prohibición total. Si tu niño está habituado a beber agua todos los días, no le hará daño disfrutar de un zumo en ocasiones especiales como las fiestas de cumpleaños.