Lactancia: palabras clave para padres primerizos

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Si antes de quedarte embarazada te hubiesen contado el dominio que ibas a tener de ciertos temas, no habrías dado crédito. Pero aquí estás, convertida en una experta en lactancia. ¿O no?

Descubrimos muy pronto que la lactancia es una asignatura práctica, pero algo de teoría nunca está de más.

  • Areola: No sé tú, pero yo antes de ser madre tenía… pezones en los pechos. Y punto. De pronto, al decidir amamantar a mi bebé aprendí (o recordé) que el pezón, en un sentido estricto, es la “bolita”, y la areola el círculo de color rosáceo que lo rodea. Para que el bebé se enganche bien al pecho tiene que meterse en la boca no solo el pezón, sino gran parte de la areola. Así evitas encontrarte frente a frente con la siguiente palabra.
  • Obstrucción o ingurgitación mamaria. Sucede cuando los conductos lácteos se “taponan” porque no se drena bien el pecho. No produce fiebre, pero es doloroso y, sobre todo, si no se trata a tiempo puede derivar en el próximo concepto. El mejor remedio contra la obstrucción mamaria es amamantar al bebé: empieza siempre por ese pecho y coloca a tu hijo de manera que su barbilla quede hacia donde notas el dolor, para que drene más esa zona.
  • Mastitis. Duele solo con pensarla. Es una infección causada por la obstrucción de algún conducto galactóforo o conducto lácteo (más palabras para nuestro diccionario). ¿Los síntomas? Temblores, debilidad, fiebre alta y una zona del pecho dura y enrojecida. En cuanto notes que avanzas hacia este estado, consulta a tu matrona o a tu médico. Si no hay fiebre por encima de los 38,5 ºC no se considera mastitis, así que es posible que estés usando su nombre en vano y tengas solo una ingurgitación. Pero claro, es más difícil de decir y con “mastitis” tus seres cercanos se hacen una idea bastante clara de lo que te está pasando.
  •  Breast Crawl. También se llama “gateo para amamantar”, y es absolutamente increíble y hermoso. Nada más llegar a este mundo, el instinto lleva al recién nacido a reptar desde el abdomen de su madre hacia su pecho, para iniciar la primera toma de su vida.
  • Calostro. Es la primera leche que toma el bebé, su alimento durante los primeros días de vida (entre tres y cinco). Las madres empezamos a producirla en las semanas previas al embarazo. Es un líquido más viscoso que la leche que empezaremos a tener después, de color amarillento, muy nutritivo, y está lleno de anticuerpos, hormonas y factores de crecimiento. 
  • Postura del balón de rugby. Pues sí, es una de las muchas posturas para amantar, y muy útil. En ella, el bebé permanece tumbado boca arriba y bajo el brazo de la madre, con los pies hacia fuera. Ayuda a vaciar bien todos los conductos del pecho, es muy práctica para dar de mamar a gemelos o mellizos y se recomienda cuando el parto ha sido por cesárea, porque evita la presión sobre la cicatriz.
  • Lactancia a demanda. Pues significa exactamente eso, a demanda. Es decir, cuando el niño quiera, que es algo que va cambiando con el tiempo, y también varía en cada niño. Algunos bebés necesitan mamar poco, cada poco tiempo. Otros pueden pasarse horas sin mamar.   Lo que la OMS y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan es alimentar a los niños con lactancia materna a demanda en exclusiva durante los primeros seis meses.
  • Lactancia prolongada. Se suele llamar así a dar el pecho al bebé hasta al menos los dos años (complementada con otros alimentos a partir de los seis meses), pero, como explica la AEP, es un término que puede llevar a confusión: “Prolongar significa hacer que algo dure más tiempo de lo normal o establecido. El empleo de este término puede hacer pensar que la lactancia en niños mayores de un año se considera como algo que está ‘más allá de las recomendaciones’, cuando en realidad es un objetivo en salud materno-infantil”. Pues eso. Dar el pecho a un niño de dos años, desde el punto de vista dela naturaleza, no es nada raro ni prolongado. Ahora vete y se lo cuentas a tu jefe.
  • Pezonera. Antes de entrar en el “universo bebés” este término te sonaba más a los clubs de streptease de las películas de mafiosos y a Janet Jackson en la Super Bowl, pero ahora eres una mamá y sabes que las pezoneras son unos moldes de silicona diseñados para proteger el pezón durante la lactancia (en caso de grietas, por ejemplo), o para poder amantar a tu bebé si tiene frenillo o ciertas malformaciones. Su uso es controvertido, así que infórmate bien antes de usarlas.

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