¿Por qué no se pueden tomar radiografías?

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Embarazo: radiografías

Las radiografías o rayos X son un estudio médico que resulta muy útil para detectar fracturas, malformaciones o determinadas enfermedades. Sin embargo, durante el embarazo están fuertemente desaconsejadas. ¿Por qué? ¿Qué hacer cuando son necesarias por fuerza mayor? ¿Y qué ocurre si te has hecho una radiografía antes de saber que te habías quedado embarazada?

Los rayos X

Las radiografías son imágenes del interior del cuerpo que se obtienen a través de la exposición a determinadas radiaciones ionizantes, que pueden afectar negativamente a un bebé en formación. Por eso, cualquier tipo de estudio radiológico que no sea estrictamente necesario se desaconseja durante el embarazo, y se posterga para más adelante: por ejemplo, las placas dentales.

Sin embargo, has de saber que el riesgo en cada radiografía es mínimo, ya que es ínfima la cantidad de rayos que efectivamente puede llegarle al bebé. En todo caso, lo peligroso es la acumulación de radiación.

¿Cuándo son más peligrosas las radiografías?

 El peligro también depende de la etapa del embarazo que se esté cursando. Antes de que se produzca la implantación es decir, en las primeras tres semanas cuando aún no sabes que te has quedado embarazada, se cree que el efecto de una radiografía es prácticamente nulo. Sin embargo, si estás buscando un embarazo, han pasado varias semanas desde tu último período y existe la posibilidad del mismo, deberías comentárselo al radiólogo para que eventualmente te proteja el abdomen con un delantal de plomo.

Las semanas en las que no deberías exponerte pues el bebé corre mayores riesgos son entre la 8 y la 15, cuando los rayos podrían afectar su vista y el sistema nervioso central. Más adelante, hacia el final del embarazo, los riesgos que corre el bebé por exponerse a una radiografía no son mayores que los que corres tú misma.

¿Y si no me queda otra opción?

Si el médico, aún sabiendo de tu embarazo, te indica una radiografía, será porque considera que es necesaria, que los riesgos son ínfimos y los beneficios los sobrepasan. Es lo que ocurre, por ejemplo, si una embarazada sufre un accidente. De cualquier manera debes considerar que el daño ocurre a partir de determinada cantidad de rayos, y que harían falta decenas de exposiciones en tu abdomen para verdaderamente poner en riesgo a tu bebé. Si lo que necesitas son radiografías de otras partes del cuerpo, como los brazos, las piernas o la cabeza, los rayos que le llegan al bebé son aún menos, y puedes contar con la protección del delantal de plomo. Procura estar tranquila y confiar en el profesional.

Hemos visto que, si bien están desaconsejadas, las radiografías no necesariamente serán perjudiciales para tu embarazo. Otro caso diferente es si te toca trabajar en un ambiente con radiación: entonces sí, probablemente te asignen un cambio de tareas para evitar exponer a tu bebé a cantidades nocivas de rayos.

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