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Decorar la casa en Navidad con bebés y niños pequeños

La Navidad está llena de estímulos atrayentes. Todos los elementos decorativos que ponemos estos días llaman la atención de nuestro hijo, así que es importante que estén adaptados a su edad y que retiremos de su alcance objetos potencialmente peligrosos; desde que los bebés empiezan a gatear hasta los cuatro o cinco años conviene extremar las precauciones.

Medidas para una Navidad con niños segura

La primera precaución básica es comprobar que los adornos están homologados y en perfectas condiciones.

Las luces. Antes de usar las luces de Navidad del año pasado hay que revisarlas bien: no pueden tener bombillas rotas ni cables pelados, por el riesgo de cortocircuitos. Ni los cables ni las luces deben quedar al alcance del bebé si ya se desplaza solo porque puede mordisquear el cable o tirar de él y  volcar el árbol.  También es importante apagarlas cuando nos vamos a dormir, porque pueden recalentarse y causar accidentes. Si ponéis luces en el exterior, aseguraos de que han sido fabricadas con ese fin.

El abeto. Tanto si lo eliges natural como de plástico, asegúrate de que se sujeta estable y no es fácil de volcar. Colócalo siempre alejado de las zonas de paso –mejor en una esquina, por ejemplo)  y de las fuentes de calor, como radiadores, estufas y chimeneas. Es preferible que las ramas más bajas estén lejos del alcance de los niños.

Los adornos del árbol. Si tienes niños pequeños, elige adornos de fieltro, tela y materiales blanditos o resistentes a golpes y caídas. Evita los adornos con piezas pequeñas que el niño pueda meterse en la boca, el espumillón o las guirnaldas –por el riesgo de estrangulamiento si se le enredan en un descuido- y los que estén hechos con materiales tóxicos.

El belén. Existen versiones de juguete o de tela con las que los niños podrán jugar más seguros. Si en tu casa mantenéis la tradición del belén clásico,  procura evitar los elementos más pequeños: los patitos del río, las bolitas de poliestireno, el musgo y el serrín… Primero, porque es muy probable que tu hijo lo revuelva todo a diario y vas a tener que remontar el belén un montón de veces, pero es que además existe riesgo de atragantamiento o de que se meta en la boca materiales potencialmente tóxicos.

El calendario de Adviento. A los niños les encanta abrir una ventanita cada día para descubrir la sorpresa que hay dentro, es una tradición preciosa. Para los más chiquitines es preferible un calendario de chocolatinas que uno de juguetes, también para evitar que se metan en la boca piezas muy pequeñas. En los primeros años, una buena medida antiempachos es  colgar el calendario lo suficientemente alto como para que puedan verlo desde el suelo pero necesiten nuestra ayuda para abrirlo.

Las bandejas de dulces. En muchas casas hay una bandeja de polvorones y dulces navideños permanentemente a mano durante las fiestas. Es preferible guardarlos en una caja que se pueda cerrar y mantenerla a buen recaudo. Evitaremos que los más mayores se den atracones y, en los menores de tres años, nos ahorraremos sustos con todos los envoltorios de plástico, las pequeñas peladillas de piñones, los frutos secos o los bombones de licor.

Las velas. Indispensables en las tradiciones navideñas de muchos países europeos, han ido adquiriendo presencia en las casas españolas. Solo podemos decir lo obvio: si de verdad es importante para ti poner velas en casa en Navidad, procura que estén en un lugar inaccesible para los niños y lejos de cualquier objeto, tejido o superficie inflamable.