Hemorragia en los pulmones en prematuros | LetsFamily
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Hemorragia en los pulmones en prematuros

 

 

Aunque la incidencia no es muy alta, sí lo es la tasa de mortalidad, que asciende al 60%. Incluso, en los casos que se tratan desde el primer momento. Cuánto más se aproxime el nacimiento a las 40 semanas, menos riesgos habrá de que ocurra una hemorragia pulmonar en bebés prematuros y, sobre todo, de que ésta sea mortal. Los niños que llegan al mundo demasiado temprano suelen padecer complicaciones respiratorias, que pueden derivar en trastornos crónicos. Tanto es así, que los padres tienen que administrar a muchos de estos pequeños oxígeno durante varios meses para favorecer el desarrollo de la actividad respiratoria.

 

 

Pulmones sin formar

 

 

La principal causa que provoca la aparición de una hemorragia pulmonar en niños prematuros es que los pulmones de los bebés afectados todavía no han terminado de formarse, según indica la Organización Mundial de la Salud (consulta más información sobre esta entidad en su página). Es decir, que su desarrollo ha quedado a medio camino y no tienen sus capacidades plenas. Asimismo, hay una serie de aspectos que aumentan las posibilidades de que un niño sufra una hemorragia de esta clase. Los trastornos hemorrágicos, las limitaciones en el crecimiento intrauterino y el uso de aparatos para facilitar la respiración de los bebés pueden incrementar los riesgos de padecer esta afección.

 

 

Y es que una veloz bajada de la presión dentro de estos órganos suele ser el motivo exacto que origina esta afección en los bebés que nacen antes de cumplir las 40 semanas de gestación. La gravedad de las hemorragias pulmonares hace que un diagnóstico temprano sea esencial para garantizar el bienestar del pequeño. En cuanto se detecten las primeras dificultades para respirar con normalidad, los padres deben acudir al especialista para que le realice las pruebas pertinentes. Para tratar las hemorragias pulmonares, lo habitual es recurrir a la ventilación asistida y la administración de antibióticos y plasma, además de a la adrenalina endotraqueal.