Primera visita al pediatra con el bebé

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Primera visita al pediatra con el bebé

Aproximadamente a los 15 días de vida del bebé, se realiza la primera visita con el pediatra, que abrirá su historia clínica y le realizará una exploración física.

Primera visita

Aunque las mamás se van a casa con sus bebés a los dos o tres días después del parto,  habrá que esperar aproximadamente diez días más (puede cambiar según la Comunidad Autónoma en la que vivamos) para la primera cita con el pediatra. Esta primera toma de contacto tiene dos funciones principales:

  • Iniciar su historia clínica: Seguramente nos pregunten datos sobre cómo se ha desarrollado el embarazo, si hubo algún problema en el parto y las pruebas que le realizaron al peque en el hospital. Puede que no haga falta, pero no está de más llevar toda la documentación que nos dieron al salir del hospital, además de las pruebas realizadas durante el embarazo.
  • Una exploración física:  Cada pediatra tiene su método, pero en general se realiza una exploración completa que incluirá el examen de las caderas (ya que el el 1% de los bebés requiere tratamiento) y el estado de las fontanelas. También se suele comprobar el estado de los reflejos del peque, si responde bien a los estímulos auditivos o visuales y medir su peso, talla y perímetro craneal. Esta será la primera vez que entremos en contacto con los famosos percentiles, que no es más que un sistema de medición que compara el tamaño de nuestro bebé con el de otros niños de su edad.

 

 

¿Qué preguntar?

A muchos papás, sobre todo cuando son primerizos, suele abrumarles la llegada a casa con el bebé. En el hospital nos sentíamos arropados, podíamos preguntar al personal sanitario cualquier duda que nos surgiera y sabíamos que, en caso de emergencia, estábamos en buenas manos.

 

Sin embargo, al llegar a casa con el peque todo son dudas y empiezan los “¿es normal que...?”. Lo mejor es coger una libreta e ir apuntando una por una todas las dudas que nos vayan surgiendo, aunque nos parezcan irrelevantes. Ruidos que nos parezcan extraños, si se queda calmado o parece molesto después de las tomas, cómo son sus deposiciones... cualquier cosa que nos preocupe o nos llame la atención podemos preguntarla con total confianza. Así nos aseguraremos de que no nos olvidamos de preguntarle nada al pediatra y salir de allí con sensación de intranquilidad.

 

La lactancia

Se supone que ya tenemos que salir del hospital teniendo conocimientos básicos sobre cómo poner al bebé al pecho o preparar sus biberones. Sin embargo, en el caso de la lactancia materna, los problemas suelen aparecer en esos primeros días en los que el bebé llega a casa desde el hospital.

 

Si estamos teniendo problemas con la lactancia (mal agarre, grietas, poca succión...) esa primera visita es el momento para hablar con el pediatra sobre cómo esta yendo la lactancia, ya que en los primeros meses la evolución del tándem madre-hijo es fundamental para el desarrollo del bebé. En caso de que haya problemas, tal vez pueda derivarnos a la matrona o algún grupo de apoyo para que nos ayuden a mejorar la alimentación del peque.

 

Por último, no te olvides de preguntar qué síntomas son normales y cuáles requerirían una visita a urgencias.

 

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