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Consejos para evitar la conjuntivitis de piscina

Más si cabe en esta época del año, es muy necesario extremar la precaución cuando llevamos a nuestro bebé a una piscina. Uno de los problemas más habituales que suelen suceder en verano es el de la conjuntivitis de piscina.

Siguiendo una serie de sencillos consejos, seguro que lograrás prevenir, mitigar o atenuar este problema eficazmente.

¿Qué es la conjuntivitis de piscina?

El cloro que se utiliza para desinfectar las piscinas es esencial de cara a garantizar su plena limpieza. Sin embargo, el efecto de este compuesto químico sobre los ojos puede derivar en irritación, picores y enrojecimiento.

Es lo que se conoce popularmente como la conjuntivitis de piscina, si bien también puede estar provocada, acentuada por algunas bacterias resistentes al cloro o por el efecto de los rayos ultravioleta en los ojos. Los bebés y niños pequeños son más propensos a estos problemas que los adultos.

Puede ser de tres tipos:

  • Irritativa: La más común en sus primeras visitas a la piscina. Comúnmente causada por el cloro.
  • Alérgica: Eminentemente causada por la presencia de polen, flores y plantas en el entorno de la piscina.
  • Infecciosa: Causada por la presencia de bacterias que resisten (caso de la clamidia) la acción higienizante del cloro.

Síntomas de la conjuntivitis de piscina

Los síntomas que nos alertan de que algo va mal son muy claros. Los más habituales son los siguientes:

  • Escozor y picores en los ojos.
  • Enrojecimiento general.
  • Sensación de tener cuerpos extraños (arenillas) en el ojo.
  • Inflamación de párpados y conjuntiva.

Cómo evitar la conjuntivitis de piscinas en el bebé

En primer lugar, cuanto más pequeño sea el bebé menos recomendable es que sumerja su cabecita en la piscina. Al principio, los bebés no sienten siempre el instinto de cerrar los ojos al sumergirse en el agua, por lo que sus ojitos pueden resultar más afectados por este problema.

Siempre que sea posible, el pequeño/a debe contar con sus propias gafas de buceo, perfectamente adaptadas a su anatomía. Asimismo, a la hora de secarse tras el baño, su toalla debería ser única e intransferible.

También debemos bañar a nuestra hija/o con agua libre de cloro, justo después de que salga de la piscina. En esta línea, cubriremos sus ojitos con gafas de sol especiales para bebés, de cara a evitar que el efecto de los rayos UV intensifique el escozor.

Si nuestro bebé tiene conjuntivitis y ésta no remite en unas 24 horas, deberemos acudir al pediatra de inmediato.