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Trucos para comer bien en el posparto

Después del embarazo, comer bien es tan importante como dormir lo suficiente para estar fuerte, sana y de buen humor, de manera que puedas cuidar de tu bebé y recuperarte del parto en las mejores condiciones.

Aún no sabes cómo va a cambiarte la vida la llegada de tu bebé. Puede que los primeros días con tu peque en casa  te cueste organizarte, hasta que establezcáis vuestras rutinas (y dejes de agobiarte cuando salten por los aires una y otra vez).

Seguro que has oído a alguna mamá contar que en las primeras semanas después de dar a luz no tenía tiempo “ni de comer”. Es cierto que un bebé puede absorber mucho, que las hormonas en el cuerpo de la mujer están reorganizándose y que lo normal es dormir poco.  Planificar la gestión de las comidas del posparto en las semanas finales del embarazo te permitirá centrarte más en el recién nacido y quitarte una preocupación de la cabeza.

Ideas para que comer sano en el posparto sea más fácil

  • Aprovecha el síndrome del nido (ese deseo de limpiar y organizar la casa que surge antes del parto en muchas mujeres) para cocinar algunos platos que te gusten y puedas congelar en raciones individuales. Pollo guisado, pescado en salsa, albóndigas, lentejas, canelones, judías verdes… Hay multitud de recetas deliciosas que se pueden preparar así. En un día de  apuro o cuando no te apetezca cocinar, solo tendrás que sacar del congelador un tupper y calentarlo para disfrutar de una comida casera.
  • Haz la compra por internet. Una vez le coges el truco, puedes ahorrar mucho tiempo. Las tiendas online de los supermercados te permiten comprar a cualquier hora y te traen la comida a casa. 
  • Delega y comparte responsabilidades. Tu pareja está deseando ayudar y cuidarte. Habla honestamente del tipo de ayuda que necesitas. Es normal que prefieras que se encargue de planificar, hacer la compra, cocinar y recoger mientras tú bañas y cambias al recién nacido. O duermes, por ejemplo. Una pareja que se hace cargo de la intendencia doméstica más tediosa para que la reciente madre pueda centrarse en establecer el vínculo con su bebé es una pareja nutritiva.
  • Cuida lo que metes en la nevera. La falta de sueño por los despertares nocturnos del bebé hace que el cuerpo pida chutes rápidos de energía durante el día, esto es, hidratos de carbono y dulces. Suma los ajustes hormonales del posparto y el aburrimiento en los ratos de inactividad y verás que es más fácil decantarse por ese tipo de comida que no te viene bien. Procurad que el frigorífico esté bien surtido de frutas y verduras frescas y  lácteos y evitad que entren en casa harinas refinadas, bollería industrial, refrescos…
  • Pide lo que necesites. A veces nos da vergüenza pedir lo que queremos. Los cuidados que nos da nuestra madre en el posparto son tan reparadores, porque ella se centra solo en el bienestar de su hija, y nosotras no tenemos miedo de pedirle que nos prepare esto o que nos traiga aquello. Pero llega un momento en que la abuela vuelve a su casa y ya no está ahí permanentemente para atender nuestras necesidades. Bueno, puede que tu amiga del alma esté encantada de hacerte un pisto o un pescado al horno, además de contarte sus últimas aventuras. Pero si no se lo dices, es difícil que se le ocurra.

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