Las hemorragias nasales
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Las hemorragias nasales pueden ser bastante aparatosas, algo molestas y a veces hasta pueden asustar un poco, pero, por lo general, no suelen ser un problema importante.
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¿A qué se debe que tengamos hemorragias nasales?
Con la sangre los niños suelen asustarse, en ocasiones contagiándonos a los padres, pero en el caso de las hemorragias nasales, parecen peores de lo que realmente son.
Hay niños que pueden tenerlas en un momento dado y otros están especialmente predispuestos a ello. Las hemorragias nasales más frecuentes en los niños suelen tener lugar cerca de la parte anterior de la nariz, en el tabique que separa ambos lados de esta y suelen empezar en uno solo de los orificios nasales.
Suelen ocurrir cuando unos vasos sanguíneos de tamaño reducido que recubren el interior de la nariz se rompen. Estos vasos sanguíneos son muy frágiles, están muy cerca de la superficie de la piel y por eso son muy proclives a las lesiones.
Razones más frecuentes de las hemorragias nasales
Algunas de las razones por las que ocurren hemorragias nasales son:
- Hurgarse la nariz o meterse algo dentro.
- Un catarro o una alergia.
- Ambiente seco y caliente en interiores (más a menudo en invierno), lo que hace que la superficie interna de la nariz se agriete, se llene de costritas y pique.
- Pequeños golpes que a veces pueden haber pasado desapercibidos.
- Menos frecuentemente, las lesiones que afectan al exterior de la nariz, la cara o la cabeza pueden conllevar hemorragias nasales. Si este es el caso de tu hijo, debes ir al médico.

Qué hacer si la nariz empieza a sangrar
Si la nariz empieza a sangrar sin motivo aparente, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Lo primero de todo es mantener la calma.
- Permanecer sentado o de pie.
- Inclinar la cabeza hacia delante (no inclinarla hacia atrás, pues la sangre bajaría por la garganta).
- Apretar la parte blanda de la nariz (justo debajo de la parte ósea): apretar suavemente las aletas nasales contra el tabique con los dedos y respirar por la boca. Asegurarse de mantener la presión de forma ininterrumpida durante 10 minutos.
- Si cesa el sangrado, intentar no sonarse la nariz durante unas horas, tampoco tocarla ni hacer esfuerzos intensos.
- Si no se consigue cortar la hemorragia tras apretar la nariz durante 10 minutos seguidos, volver a hacerlo durante 10 minutos más. Si la nariz sigue sangrando, acudir al médico.
Igualmente hay que ir al médico si el niño se encuentras mareado, débil o se desmaya; también si la hemorragia es muy fuerte, si ocurre frecuentemente, si es resultado de un golpe en la cabeza o una caída o si el niño ha empezado algún tratamiento recientemente.