Alimentación complementaria: las carnes y el huevo

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Una vez que tu bebé ya se haya habituado a comer cereales, verduras y frutas, será el turno de añadir las carnes a su alimentación complementaria. Por lo general esto ocurre alrededor de los siete meses, si consideramos que la OMS recomienda que no se ofrezcan alimentos -aparte de la leche materna o de fórmula - antes de los seis meses. Aquí te aportamos algunas sugerencias para ayudar a tu bebé a aceptar la carne y recibir todos sus beneficios.

¿Qué carnes servir?

Las carnes blancas –el pollo, el pavo y el conejo- son más fáciles de digerir, poseen un sabor y una textura suaves y por lo tanto se las recomienda para comenzar a introducir carnes en la alimentación de los bebés. Alrededor de los 10 meses se puede agregar cordero y cabrito, siempre y cuando se seleccionen las partes con menos grasa. Y hacia los 12 meses, las carnes rojas (ternera y cerdo), que son de digestión más lenta.

Hay que evitar por completo los fiambres, los embutidos y las carnes procesadas, por su alto contenido en sodio y otros aditivos.

¿Cómo prepararlas y servirlas?

Durante el primer año del bebé se recomienda que las carnes se preparen deshuesadas y sin piel y se las cocine hervidas, junto con las verduras. Eso sí, las cantidades deben ser muy pequeñas, ya que con aproximadamente 20 gramos al día alcanza para la ingesta diaria de proteínas del niño. Y una dieta con exceso de proteínas está relacionada con mayor índice de obesidad en el futuro.

Las carnes se deben desmenuzar y mezclar en el puré de verduras sin agregarles sal. Sin embargo, lo ideal es no triturarlas por completo, para que el bebé se acostumbre a la textura y cuando tenga sus primeros dientecitos se le pueda comenzar a ofrecer carne en trocitos bien pequeños.

¿Y si rechaza la carne?

Si tu bebé no quiere comer carne no debes forzarlo. Suspéndela momentáneamente y vuelve a ofrecerla más adelante. Mientras tanto, no te preocupes, que tu bebé recibirá las proteínas necesarias de la leche, de alimentos como el requesón y el yogur, así como de las legumbres que pronto podrás comenzar a prepararle hechas puré.

¿Qué hay del huevo?

El huevo es otra excelente fuente de proteínas, pero debe demorarse su introducción en la alimentación de los bebés debido a que es un alimento susceptible de producir alergias. Lo primero que se le ofrece al bebé es media yema de huevo bien triturada con el tenedor, alrededor de los 9 meses. Y solamente al año del bebé comenzamos a servir la clara. El huevo siempre ha de consumirse bien cocido.

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