¿Cómo se forma la personalidad del bebé?

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Cómo se forma la personalidad del bebé

Prácticamente desde que nacen se pueden apreciar rasgos de la personalidad del bebé, por ejemplo si son tranquilos o movidos, cómo se adaptan a los cambios... Hay una parte que tiene que ver con el entorno y la cultura en la que vivimos pero otra, el temperamento, viene ya con nosotros desde que nacemos y nos acompañará el resto de nuestra vida.

¿Qué rasgos vienen “de serie”?

Cuando se habla de personalidad, nos referimos a el conjunto de rasgos que conforman la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás. Entre los rasgos innatos encontramos:

  • Ser activo o tranquilo:  Desde muy pequeñitos se ve la diferencia. Esos recién nacidos que apenas pueden sostener el cuello pero que, con los ojos muy abiertos, no se pierden detalle de lo que pasa a su alrededor. Y luego están los otros, bebés tranquilotes que podrían pasar horas mirando la vida pasar desde su hamaca sin problemas.
  • Adaptación a los cambios: Los peques flexibles son la envidia de los papás. Los ves en las noches de verano durmiendo a pierna suelta en su carrito mientras sus padres se toman algo en cualquier terraza. Hay otros a los que cualquier cambio de horario o de planes les trastoca hasta el punto de agarrarse una rabieta o tardar horas en dormirse.
  • Mayor o menor sensibilidad: Un bebé sensible llevará mal ir de brazo en brazo y puede molestarle desde un ruido de la calle que a nosotros nos pasa desapercibido hasta el simple  roce con la etiqueta de la ropa. Un bebé menos sensible será más fácil de calmar y mientras tenga sus necesidades cubiertas, es raro que se muestre descontento.

La importancia de la educación

Sin embargo, aunque los bebés vengan algunas características “de serie”, las experiencias y cómo los tratemos son igual de importantes a la hora de conformar su personalidad. Nuestra misión como papás es educar a nuestro hijo y darle todo tipo de experiencias de aprendizaje sin perder de vista su temperamento.

Por ejemplo, si es tranquilo y precavido, le daremos ese empujoncito que necesita para lanzarse a experimentar. Al peque al que le cuestan los cambios, lo mejor es exponerle a situaciones o experiencias nuevas en un ambiente en el que se sienta seguro.

Apego seguro

Los primeros meses del bebé son fundamentales para el desarrollo de la personalidad porque las relaciones tempranas (sobre todo con la mamá) van a determinar cómo serán sus relaciones en el futuro. Si cada vez que el bebé nos reclama le atendemos de la manera que sea: cogiéndolo en brazos, dándole el pecho o simplemente dejando que vea que estamos cerca, el bebé desarrollará con nosotras una relación de apego seguro.

Esto significa que sabe que su mamá está ahí para él, que es alguien importante y que merece ser querido. Su cerebro se relaja y eso le permite dedicarse exclusivamente a explorar el mundo, en vez de estar estresado pensando si su mamá aparecerá cuando la llame.  Así se construye una autoestima saludable y una buena base para la inteligencia emocional.

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