En avión con el bebé: apúntate estos consejos de seguridad

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En avión con el bebé: apúntate estos consejos de seguridad

En verano se multiplican los desplazamientos en avión y puede que a nuestro bebé le toque la experiencia de volar por primera vez. Los peques pueden viajar prácticamente desde que nacen, pero merece la pena tener en cuenta ciertas cosas a la hora de programar nuestro viaje.

La presión

A muchos bebés (y adultos) les duelen los oídos durante el aterrizaje o el despegue por el efecto de la presión, sobre todo si la subida o bajada del avión es demasiado rápida. Igual que nosotros comemos chicle, a los bebés les viene bien mamar, tomar biberón o el chupete para mover la mandíbula y aliviar la presión en los oídos.

El aire acondicionado

Es un misterio de la naturaleza, pero dentro de los aviones siempre hace un frío polar, sobre todo al inicio del vuelo, independientemente de que fuera estemos a 40 grados. Con los bebés muy pequeños que no regulan bien la temperatura habrá que tener especial cuidado en evitarles cambios bruscos de temperatura y abrigarles adecuadamente.

Lo mejor es vestirlos con diferentes capas de ropa que podamos ir superponiendo. Por ejemplo, si hemos llegado de la calle con calor y viene en manga corta, algo de manga larga, pantalones largos y calcetines. También conviene llevar una mantita como capa extra y un pijama entero de los que llevan pies por si acaso. Para los más pequeñitos no olvides el gorro.

El cinturón de seguridad

Seguramente te lo darán nada más sentarte, pero si no es así, tienes que pedir un cinturón especial de seguridad para tu bebé que se engancha al tuyo. El peque deberá tenerlo puesto como el resto de pasajeros: al despegar, al aterrizar y en medio del vuelo si hay turbulencias.

Agua y comida

En el vuelo, sobre todo si es largo, hay que cuidar que el bebé no se deshidrate. Los que toman pecho estarán bien solo con su teta. Ten en cuenta que si hace “chupitos”, es decir, tomas más frecuentes y cortas, es totalmente normal. Tu bebé es más listo de lo que parece y lo hace para prevenir la deshidratación. A los mayores de seis meses ofrecerles agua de vez en cuando.

En los aviones no se pueden llevar líquidos, pero la excepción es la comida de los bebés. Se puede llevar un bolsito con agua, su puré, leche en polvo, snacks... y no habrá ningún problema. Si el bebé toma biberón, asegúrate de llevar leche en polvo para un par de tomas más de las que vaya a hacer por si las moscas.

Botiquín

Si el vuelo es largo, merece la pena llevar un pequeño botiquín de emergencia básico, como un termómetro y paracetamol. Algunas mamás también llevan suero fisiológico para limpiarles la nariz porque el aire que se respira en el avión suele resecar las mucosas y resultar molesto. Si el bebé toma algún medicamento, por ejemplo para los gases, incluirlo en los imprescindibles, ya que la altura también suele acrecentar este problema. Por supuesto, si está tomando una medicina aunque no le coincida la toma con la hora del vuelo hay que llevarla a mano por si surge un imprevisto.

Por último, aconsejarte que merece la pena llegar temprano al check-in. Cuando el personal de tierra vea que viajas con un bebé procurará ubicarte en el mejor sitio posible dentro del avión y preferiblemente con algún asiento desocupado al lado, lo que se agradece un montón, sobre todo en viajes largos. ¡Feliz vuelo!

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