Precauciones para el uso del aire acondicionado cuando estamos con el bebé

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uso del aire acondicionado con el bebé

Lo mejor para protegerse del calor son las técnicas naturales: mantener las persianas bajadas, refrescarse con baños en la playa o la piscina... pero si no nos queda más remedio que recurrir al aire acondicionado, lo más importante es no exponer al bebé a la corriente directa

La temperatura del bebé

Cuando son muy pequeños, los peques todavía no regulan bien la temperatura y pueden quedarse helados o sufrir un golpe de calor si no estamos pendientes. Las manos y los pies no son buenos medidores de su temperatura, ya que pueden tenerlos fríos y eso no significa que tengamos que abrigarles más; se trata simplemente de que su sistema circulatorio todavía no está bien regulado.

 

La mejor manera de saber si un recién nacido tiene fío o calor es tocarle la parte superior de la espalda o la nuca, que debe estar tibia. Para estos bebés chiquititos la regla general es ponerles una capa más de la que llevemos nosotros (por ejemplo, si nosotros estamos con manga corta, ellos con un body finito de manga larga). Los bebés más mayores estarán bien si los vestimos igual que vamos nosotros.

 

El aire acondicionado

Buscar la sombra, evitar salir a la calle las horas de más calor, darle un baño en la piscina si ya es mayorcito, mojarle la cara con un paño fresco... son los remedios más naturales que podemos utilizar para refrescar a nuestro bebé.

 

Sin embargo, si el calor es tan fuerte que tenemos que recurrir al ventilador o aire acondicionado, lo más importante es no exponer al bebé al la corriente directa de aire.

 

Regular la temperatura

Se calcula que una temperatura agradable para el bebé sería entre 21 y 24 grados por el día y entre 19 y 21 grados por la noche. Hay que intentar en la medida de lo posible no exponer al pequeño a cambios bruscos de temperatura (nunca más de 10 grados de golpe). Por ejemplo, si llegamos de la calle con más de 30 grados, lo mejor es ponerlo a 27 o 28 e ir bajando los grados hasta llegar a la temperatura adecuada.

 

Lo mismo para el coche. Como el aire acondicionado a veces tarda en funcionar, dejemos las ventanillas abiertas unos minutos o bajemos la temperatura progresivamente.

 

Limpiar los filtros

Tanto en casa como en el coche hay que mantener una correcta higiene de los filtros que llevan los ventiladores y aparatos de aire acondicionado ya que el polvo, los ácaros y los hongos suelen acumularse en su interior.

 

El uso del aire acondicionado tiende a irritar y resecar las mucosas, así que no estaría de más colocar un humidificador (teniendo en cuenta que el grado de humedad no debería superar el 50%). Si no tienes este aparato, basta con colocar un recipiente con agua en la habitación donde esté el pequeño.

 

Por último, a menos que el calor sea insoportable, lo mejor es no tener puesto el aire todo el día y, sobre todo, intentar que el bebé no duerma toda la noche en una habitación con el aire encendido. Podemos refrescar la habitación y apagar el aparato cuando acostemos al chiquitín.

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