Frustración padres-hijos: cómo convertirla en aliada a partir de una simple metáfora
Este artículo trata de:
¿Cuál madre o padre no ha sentido nunca frustración frente al comportamiento de sus hijos? ¿Cuál niña o niño nunca ha sentido frustración frente al “no” de sus padres o amigos? Creo que no me arriesgo mucho al contestar que ninguno. Aunque quizás sea muy pocas veces en tu caso, siempre habrá “esa” vez de la que te acuerdas muy bien, ¿verdad?
Entonces, ¿qué podemos hacer cuando la frustración golpea fuerte a la puerta? Y ¿qué es esto de convertir en aliada a esta emoción tan desagradable e irritante?
Índice de contenidos
La casa de mis emociones
Primero te invito a imaginar tu cuerpo como si fuese “una casa grande donde vives. Una casa con ventanas, una puerta, un tejado, una chimenea… Si te cuesta visualizarla, puedes cerrar los ojos, es más fácil. Esta casa es tan acogedora que las emociones aprovechan para entrar y salir de ella libremente.” * ¿Lo tienes?
*La casa de mis emociones

Las emociones entran allí para dejarte un mensaje. ¡No son tu identidad! No ERES impaciente frente a tu hijo; él no ES un insolente, etc. Estás perdiendo la paciencia porque –completa con tu propia percepción:– [estás más cansado de lo habitual hoy, tu jefe ha estado más exigente, tu madre te está llamando en el peor momento, etc.]; tu hijo te está hablando mal en este momento porque [tiene hambre, teme que no le estés escuchando, siente presión por parte de sus amigos, etc.].
¡Qué alivio recordar esto! Entran y salen para poner luz sobre cómo te sientes. Al igual que en “casa” de tu hijo. Ver las emociones como mensajeras a nuestro servicio favorece la empatía, tanto hacia nosotros como hacia los demás. Muy bien. Pero concretamente en el día a día, ¿qué?
8 llaves que abren ventanas a la serenidad
Respiración consciente
Respirar abdominal y conscientemente con la nariz ayuda a relajarse y cortacircuita tu reacción automática habitual –una pausa bien merecida **
** La casa de mis emociones te propone –entre otros recursos– un audio de respiración guiada para practicar con tu hijo/a
Una película muy especial
Mirar la situación desde fuera, “como si estuvieses viendo tu película favorita en la televisión” * aporta tranquilidad al permitir relativizar tu cuento mental. Probablemente no sea el fin del mundo y encontrarás una solución constructiva y creativa.
*La casa de mis emociones

Validación empática
Después de haber aceptado tus propias emociones sin juzgarlas, recordar que tu hijo también convive con intrusas juguetonas, a quienes les encanta mandar hasta que las relaje, es esencial. Además pueden ser muy diferentes a las tuyas, ya que cada persona percibe las cosas de manera única, según sus experiencias y personalidad. Quizás no entiendas su reacción –o puede que sea socialmente incorrecta– pero valida como se siente. Es real. Viene de lo más profundo de su casa interior. No quiere decir que tengas que aceptar el comportamiento.
Además, recuerda que tu hijo, sea pequeño o adolescente, cuenta con un reto más. Pasa de un cerebro en pleno desarrollo a otro que de repente, después de haber madurado durante una larga década, estalla y se reorganiza poco a poco.
Dos preguntas poderosas:
Investigación profunda:
Discernimiento justo:
El efecto camaleón
Es la tendencia a imitar inconscientemente a las personas con las que nos estamos relacionando (tono de voz, vocabulario, postura, humor, etc.). Haber experimentado las primeras claves te permitirá cortar la escala negativa de la frustración. Se sabe que, a largo plazo, los niños aprenden más por imitación que por palabras. Quizás no sea inmediato, pero llegará. Y mientras tanto, ya lo vivirás mejor.

Estos primeros pasos son el código secreto para abrir el cofre de herramientas que podrás utilizar para ayudar a tus hijos a gestionar su propia frustración, sin dañar vuestro vínculo único.
Cofre de herramientas
(Según la edad de tus hijos podrás utilizar una o varias de estas estrategias):
- Asegurarse de que sus necesidades básicas estén satisfechas (hambre, sed, pañal sucio/ganas de ir al baño, sueño, cariño, etc.)
- El abrazo tiene un poder insospechado. Se dice que en apenas veinte segundos se liberan hormonas relacionadas con la relajación y el bienestar.
- Oídos y ojos abiertos: ¡Recuerda que tenemos dos! Cuando escuchas a tu hijo hazlo totalmente presente (nada de teléfono, trabajo, etc.); ponte a su altura y mírale a los ojos.
- Respirar juntos, tranquilamente, al unísono
- Proponer la estrategia de la película favorita
- Reír juntos para liberar tensiones y fortalecer la complicidad
- Proponer buscar soluciones creativas juntos, recordando los límites que no se pueden traspasar
- Practicar la paciencia (tiempo a adaptar según la edad). Ejemplo: “En dos minutos estaré totalmente disponible para ti”, “podrás tener este juguete para tu cumple”, etc.
- Proponer alternativas: “No puedes tener este juguete, pero podemos jugar a […] juntos/ podemos crear uno parecido juntos”, “No puedes salir esta noche, pero tu amigo puede venir a dormir/ podrás salir la semana que viene”, etc.

Felicitar cada paso
¿Conoces el dicho “No puedes cambiar aquello de lo que no eres consciente”? Pues acabas de empezar con el primer paso. Te felicito por ello. Sigue poniendo ladrillos. Uno a uno, con paciencia, empatía y cariño. Y pausa, ¡respira hondo!
Sobre la autora:

Caroline Rollet
Mamá x4, autora, creadora de Mis cuentos en yoga, coach en respiración, también te ayudo a conectarte a tu cuerpo y atreverte a caminar hacia tu sueño. Será un placer responderte y atenderte si quieres contactar conmigo a través de las redes. Y si quieres ir más lejos con La casa de mis emociones y todos sus recursos, ya puedes conseguir tu libro y todo su material adicional –audio de respiración guiada, mandala Serenidad, guía para padres, abuelos y profesionales de la infancia, etc.– en Amazon.
https://amazon.es/dp/8409545233
Crédito imágenes: La casa de mis emociones, Caroline Rollet, IA, Pixabay