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Zumos de frutas vs fruta natural
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Zumos de frutas vs fruta natural

«De esta manera, por lo menos toma naranja, o mandarina, o manzana…». Seguro que muchas veces hemos oído esta frase al referirnos a los zumos de frutas, sin embargo, el zumo tiene más inconvenientes que ventajas, sobre todo si hablamos de los envasados, que los expertos sitúan al nivel de las chuches. Por eso, a la hora de que nuestros hijos consuman fruta, lo mejor es la fruta natural entera.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) lleva años advirtiendo de que nuestros hijos toman un exceso de zumos. Lo que en principio puede parecer una merienda saludable, en realidad tiene consecuencias graves en su dieta si forma parte de su rutina.

Según la AEP, un zumo de fruta natural, integrado en una comida o una merienda, no tiene por qué ser malo. Lo que es perjudicial es consumirlos entre horas o para paliar la sed. Y, en cualquier caso, defienden que es siempre preferible que coman fruta entera, con su pulpa y su piel, porque tiene mucha más fibra y nutrientes, favorece la masticación y la absorción de sus azúcares por el organismo es más lenta.

Zumos naturales y zumos envasados

Los zumos naturales son el resultado de exprimir fruta y aportan casi todos los nutrientes y vitaminas, excepto la fibra (imprescindible para sentir sensación de saciedad y para el correcto funcionamiento del tránsito intestinal).

Los zumos envasados, por el contrario, se fabrican a base de concentrado de frutas mezclado con agua. Contienen una cantidad de azúcares muy alta, incluso los que llevan el cartelito de “sin azúcares añadidos”.  De hecho, hay estudios que comparan sus efectos sobre la salud con el de los refrescos.

Consecuencias de que los zumos formen parte habitual de la dieta de los niños

En primer lugar, aumentan el riesgo de obesidad por el exceso de azúcares: sube el azúcar en sangre, disminuye el apetito y los niños terminan comiendo menos alimentos de los sanos porque no les apetece.

Además, aumentan el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 en el futuro. Cuando consumimos demasiado azúcar acostumbramos al páncreas a un sobresfuerzo que, a la larga, tiene como consecuencia una resistencia a la insulina.

Por último, se multiplican las posibilidades de que el niño desarrolle caries, mucho más si le damos zumo en biberón.

La fruta natural entera, sí

Sin embargo, la fruta entera debería formar parte de las comidas principales del día y es la solución ideal para almuerzos y meriendas. Aporta vitaminas, minerales y fibra, y existe una gran variedad en cada temporada. Se recomiendan cinco raciones diarias de frutas y verduras, al menos dos de ellas enteras y a mordiscos.

En definitiva, el zumo natural, cuando es un complemento y no un sustituto de la fruta, puede ser una buena opción de vez en cuando, aunque lo ideal es que a diario los niños coman la fruta entera. Si se la ofreces con frecuencia y no recurres al zumo como opción, verás cómo en poco tiempo se acostumbra a la fruta y sus texturas y se olvida de los zumos envasados, que es mejor que ni los pruebe.

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