La importancia del control cefálico

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bebés perímetro cefálico

Todos recordamos cuántos meses tenían nuestros hijos cuando sonrieron por primera vez, cuando dijeron su primera palabra o cuando aprendieron a caminar. Pocos recordaremos qué edad tenían cuando levantaron su cabecita, o se pudieron mantener sentados. No obstante, el control cefálico es uno de esos hitos del desarrollo que resultan cruciales en la vida de nuestro bebé y en su percepción del mundo, y que determinan todo lo que vendrá después.

¿Cuándo adquieren los bebés el control cefálico?

El control de los movimientos de su cabecita, así como también poder mantenerla recta sobre sus hombros, es el primer desafío al que se enfrentan los bebés cuando nacen. En sus primeras semanas de vida les resulta imposible sostener su cabeza erguida, los músculos de su cuello no tienen suficiente fuerza para soportar el peso (que a esta altura de su vida representa un cuarto de su peso total). Con el correr de los meses, los bebés aprenden a levantarla por pocos segundos, a girarla de un lado a otro para dirigir su atención hacia un objeto y, alrededor de los cuatro meses, han aprendido a mantenerla erguida cuando los cogen en brazos.

Cómo afecta su visión del mundo

El control cefálico resulta clave, no solo en el desarrollo psicomotriz del bebé, sino también en su desarrollo cognitivo. Del control de la cabeza dependen, entre muchas otras cosas, que el niño aprenda a seguir con la mirada lo que le llama la atención, a mirar a sus padres a los ojos, que comience a manipular objetos con sus manitas y que comience a comer alimentos sólidos.

Cómo podemos estimularlo

Existen muchos ejercicios de estimulación temprana que podemos aplicar con nuestro bebé recién nacido y hasta los tres meses, que están orientados a ayudarle a adquirir el control cefálico. Cuanto más estimulado esté el bebé, antes logrará los hitos de desarrollo. Algo básico que podemos hacer con los bebés pequeños es acostumbrarlos a pasar un rato echados sobre su barriguita –siempre cuando están despiertos y alertas, ya que no deben dormir en esa posición. Al estar echados tendrán más estímulo para esforzarse en levantar su cabecita y girarla de uno a otro lado, con lo que progresivamente irán fortaleciendo los músculos de su cuello.

Aquellos bebés que, por alguna discapacidad o problema físico, tardan en conquistar el control cefálico, probablemente tengan un retraso motriz en otros aspectos de su desarrollo, y necesitarán recibir una estimulación especial.

Qué viene después

El control cefálico, como hemos visto, es un hito muy importante para todos los bebés. Cuando consiguen el control de su cabeza pronto aprenden a rodar sobre sí mismos, a permanecer sentados, a desplazarse y, finalmente, a caminar. Es sorprendente cómo un bebé recién nacido incapaz de sostener su propia cabecita se convierte, en un año o poco más, en un alegre deambulador en condiciones de explorar todo su entorno.

 

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