El peligro del desprendimiento de placenta

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La placenta es el órgano que se forma durante el embarazo y que sirve como conexión entre el bebé y su madre. A través de la placenta, y por medio de su cordón umbilical, el bebé recibe todos los nutrientes que necesita para crecer, así como el oxígeno, y elimina sus desechos. Por eso un desprendimiento de placenta puede representar un riesgo de moderado a grave y debe ser atendido de inmediato.

¿En qué consiste el desprendimiento de placenta?

La placenta se adhiere a las paredes del útero y, en condiciones normales, permanece allí hasta el día del parto, cuando es expulsada en la última fase, justo después del bebé. Sin embargo, en ocasiones se despega, parcial o totalmente, produciendo un sangrado y haciendo que peligre el intercambio de nutrientes y de oxígeno con el bebé.

¿Qué ocurre durante el primer trimestre?

En esta etapa suelen darse desprendimientos parciales que pueden ocasionar un leve sangrado y hematomas dentro del útero. Cuanto más leve sea el desprendimiento, menos sangrado habrá y menos riesgo correrá el embarazo. Por lo general, se monitorean los latidos del bebé y si todo va bien, se indica reposo hasta que los hematomas se reabsorban.

¿Y qué pasa en el segundo o tercer trimestre?

Es poco frecuente sufrir un desprendimiento de placenta en el segundo trimestre, salvo casos puntuales como golpes en la barriga (por ejemplo, si estás en un accidente de coche). En el tercer trimestre ocurre con más frecuencia y puede ser muy grave si el desprendimiento es significativo, ya que el bebé no recibe suficiente oxígeno y podría llegar a morir si no se actúa a tiempo. Si se trata de un desprendimiento leve y los controles indican que aún el bebé recibe suficiente oxígeno y nutrientes, se espera que el embarazo continúe hasta la semana 37, pero en reposo absoluto. En casos de desprendimiento significativo, el bebé debe nacer (a veces, en forma prematura) para tratar de salvar su vida.

Factores de riesgo y síntomas a vigilar

No se conocen las causas exactas del desprendimiento de placenta. Sin embargo, algunos factores de riesgo son: una edad mayor a 40 años, embarazo múltiple, madre fumadora, antecedentes médicos de desprendimientos anteriores y, sobre todo, tensión arterial elevada.

Por supuesto que debes contactar a tu médico ante cualquier tipo de pérdidas después del primer trimestre. Pero como no siempre se produce sangrado en estos casos, debes prestar atención a síntomas tales como dolor abdominal agudo, contracciones repentinas o si notas alteraciones en los movimientos de tu bebé. En cualquier caso recuerda que debes acudir al centro médico de inmediato.

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