10 buenos propósitos para familias felices | LetsFamily
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10 buenos propósitos para familias felices

Compartir objetivos e ilusiones hace a nuestra familia más fuerte y más feliz. Aquí van diez buenos propósitos para hacer equipo en la pareja y entre padres e hijos.

Cada vez que comenzamos un año nuevo, como cuando cumplimos años, en vacaciones  o cuando empieza o termina el curso solemos pararnos a reflexionar sobre lo alcanzado y lo que queremos conseguir. Son momentos para replantearnos nuestros objetivos vitales, nuestras rutinas y nuestra forma de vida, incorporar nuevas metas y modificar lo que creemos que funcionaría mejor de otra amanera. Aquí van diez buenos propósitos para familias felices:

1.- Dedicar más tiempo a disfrutar en familia

El gran reto para la convivencia familiar en muchas casas es preservar los ratos compartidos entre padres e hijos de prisas, nervios y obligaciones. Cada familia termina encontrando su manera de organizarse. Una buena idea es apuntarnos a alguna actividad conjunta los fines de semana para fijar ese tiempo de ocio. Dedicar un rato del domingo a organizar la semana que comienza también ayuda. Y llevar a cabo los deberes cotidianos con espíritu festivo, también.

2.-  Hacer cenas más saludables

Se pierde el mismo tiempo en calentar un precocinado que en preparar multitud de recetas con productos frescos de mercado.  Solo hay que organizarse un poco con la compra, planificar el menú y cocinar y congelar cuando tenemos más tiempo, para no tirar de comida rápida cuando estamos apurados. La alimentación del bebé solemos cuidarla mucho pero a medida que los niños crecen vamos relajando las costumbres.

3.- Practicar deporte en familia

De este año no pasa: ¡vamos a poner freno al sedentarismo en la familia! Se puede hacer ejercicio con los niños desde bebés, solo hay que adaptar la actividad que elijamos a su desarrollo. Matronatación, natación, tenis, senderismo, patinaje, yoga… Hay muchas opciones.

4.- Visitar más museos

Apúntate a las newsletters de los museos de tu ciudad parta estar al tanto de las actividades y talleres que programan para niños y familias. Aprender y descubrir nuevas realidades es uno de los mayores placeres de la vida.

5.- Viajar en familia

¿Sois de escapadas cortas o de viajes largos? ¿Te animas a viajar embarazada? ¿Crees que no os apañaréis para viajar con el bebé? Solo tenéis que encontrar el tipo de experiencia que mejor se adapta a vuestras necesidades familiares. Viajar juntos es una de las mejores maneras de fortalecer el vínculo familiar y disfrutar de la vida.

6.- Conversar más en la pareja

La vorágine del día a día y las exigencias de la crianza de los hijos hacen, a veces, que la comunicación en la pareja se centre demasiado en solucionar la intendencia o apagar fuegos. ¿Y si procuramos buscar un rato al final del día para hablar de nosotros y de esas cosas que no tienen nada que ver con el peque, o reservamos un día al mes para salir a cenar y reconectar como pareja?

7.- Distribuir mejor las tareas de casa

Todo el mundo puede (y debe) contribuir en las labores domésticas en la familia. Recoger los juguetes, poner y quitar la mesa, hacer y recoger la compra, emparejar calcetines… Enseñar a nuestros hijos a asumir tareas sencillas les hará niños más autónomos y responsables, y mejorará la convivencia familiar.

8.- Cantar y bailar con los niños

Porque da alegría y es divertido, porque mueve la energía, libera tensiones y conecta cuerpo y mente. Y porque todas las familias merecen tener su propia banda sonora. ¡Música, maestro!

9.- Sacar un ratito para las cosas de cada uno

Estamos mucho más relajados, nos lo pasamos mejor y asumimos mejor las obligaciones cotidianas si tenemos nuestro propio espacio para hacer nuestras cosas. Esas que nos definen como individuos y que no necesariamente compartimos con la familia. Leer. Hacer ganchillo. Charlar con nuestro amigo o amiga del alma. Ver una serie policiaca.

10.- Reutilizar, regalar, reciclar

¿Cuántas cosas puede llegar a acumular una familia? Ropa, juguetes, complementos “imprescindibles” que dejan de serlo pasados unos meses… Hay que deshacerse de lo viejo para dejar sitio a lo nuevo. Regalar a un amiguito lo que no se utilice, donarlo a una asociación, buscar utilidades alternativas a las cosas que ya no usamos, vender lo que nos sobra en webs de segunda mano o acudir a mercadillos de trueque son medidas muy saludables.