Zumos de frutas vs fruta natural

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Zumos de frutas vs fruta natural

A tu hijo le cuesta comer fruta, pero le encantan los zumos. ¿Hay algún problema en dárselos?

 Así a menos toma naranja, o mandarina, o manzana… Pues sí, resulta que el zumo tiene más inconvenientes que ventajas, sobre todo si hablamos de los envasados, que los expertos sitúan al nivel de las chuches.

 

La  Asociación Española de Pediatría (AEP) lleva años advirtiendo de que nuestros hijos toman un exceso de zumos. Lo que en principio puede parecer una merienda saludable en realidad tiene consecuencias graves en su dieta si forma parte de la rutina.

 

Según la AEP, un zumo de fruta natural, integrado en una comida o una merienda, no tiene por qué ser malo. Lo que es perjudicial es consumirlos entre horas o para paliar la sed. Y, en cualquier caso, defienden que es siempre preferible que coman fruta entera, con su pulpa y su piel, porque tiene mucha más fibra y nutrientes, favorece la masticación y la absorción de sus azúcares por el organismo es más lenta.

 

Los zumos naturales son el resultado de exprimir fruta y aportan casi todos los nutrientes y vitaminas, excepto la fibra (imprescindible para sentir sensación de saciedad y para el correcto funcionamiento del tránsito intestinal).

Los zumos envasados, por el contrario, se fabrican a base de concentrado de frutas mezclado con agua. Contienen una cantidad de azúcares muy superior, incluso los que llevan el cartelito de “sin azúcares añadidos”.  De hecho, hay estudios que comparan sus efectos sobre la salud con el de los refrescos.

¿Y cuáles son las consecuencias de que los zumos formen parte habitual de la dieta de los niños?

En primer lugar, aumentan el riesgo de obesidad por el exceso de azúcares: sube el azúcar en sangre, disminuye el apetito y los niños terminan comiendo menos alimentos de los sanos porque no les apetece.

Además, aumentan el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 en el futuro. Cuando consumimos demasiado azúcar acostumbramos al páncreas a un sobresfuerzo que, a la larga, tiene como consecuencia una resistencia a la insulina.

Por último, se multiplican las posibilidades de que el niño desarrolle caries, mucho más si le damos zumo en biberón.

La fruta entera, sí

Sin embargo, la fruta entera debería formar parte de las comidas principales del día y es la solución ideal para almuerzos y meriendas. Aporta vitaminas, minerales y fibra, existe una gran variedad en cada temporada. Se recomiendan cinco raciones diarias de frutas y verduras, al menos dos de ellas enteras y a mordiscos.

En definitiva, el zumo natural, cuando es un complemento y no un sustituto de la fruta, puede ser una buena opción de vez en cuando, aunque lo ideal es que a diario los niños coman la fruta entera. Si se la ofreces con frecuencia y no recurres al zumo como opción, verás cómo en seguida se acostumbra a la fruta y sus texturas. Y los zumos envasados, es mejor que ni los prueben.

 

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