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Ideas para que el «baby blues» no se te vaya de las manos

ener un hijo es uno de los cambios más radicales en cualquier vida. Es normal sentir tristeza postparto mientras nos adaptamos a la nueva situación.  Hablamos sobre cómo sobrellevar esos sentimientos al salir de la maternidad, para que el «baby blues» no se te vaya de las manos 🙂

La vuelta a casa con el bebé después de dar a luz nunca es como nos la habíamos imaginado. El recién nacido demanda nuestra atención y nos necesita permanentemente –aunque muchas veces no comprendemos exactamente para qué ni cómo calmar su llanto–, el cuerpo de la madre es una montaña rusa hormonal, pueden aflorar miedos que antes ni imaginábamos y existen aún muchos tabúes sobre la maternidad, el parto y el postparto a los que cuesta hacer frente delante de los demás. Por no hablar de que el cuerpo se tiene que recuperar del parto (episiotomías, cicatrices de cesáreas, loquios…) y el inicio de la lactancia no es siempre fácil.

Todo esto puede hacer que en los primeros días de postparto nos sintamos tristes, confusas, enfadadas, agotadas o sobrepasadas. El “baby blues” o tristeza postparto no es algo extraño: se calcula que lo padecen, en mayor o menor grado, el 80% de las madres recientes. La buena noticia es que esta sensación suele desaparecer por sí sola en una o dos semanas, y los casos en los que la tristeza se agrava y cronifica hasta convertirse en una depresión postparto son muchos menos.

Aquí van algunos consejos y reflexiones para lidiar con el “baby blues”.

Déjate sentir

Has pasado de ser una a ser dos, es un cambio profundo. Estás construyendo el vínculo con tu bebé: una tarea que requiere tiempo e introspección. No estás para organizar la intendencia exterior,  planificar nada ni ser la alegría de la huerta. Y está bien que sea así.

Ten contigo la misma paciencia que tendrías con una amiga, o con tu hermana. En serio, acabas de tener un hijo y los bebés recién nacidos no traen manual de instrucciones. Tienes todo el derecho del mundo a sentirte agotada, triste o confusa. Trátate con cariño, te lo mereces.

Cuestión de química

Después de dar a luz, los niveles de estrógeno y progesterona  descienden muy rápido en el cuerpo de la mujer, lo que provoca cambios en el estado de ánimo. Saberlo y tenerlo en mente puede ayudar.

Pide la ayuda que necesites, y rechaza la que no necesites

Como dice la psicopedagoga Laura Gutman: “En la mayoría de los casos, las ‘depresiones puerperales’ no son tales.

Es decir, no hay nada que esté sucediendo que esté ‘mal’. Posiblemente necesitemos un tipo de acompañamiento, de cobijo y de ayuda diferentes de las que estamos recibiendo.  En la mayoría de los casos, necesitaremos más y mejores acompañamientos  -siempre y cuando favorezcan el contacto íntimo con el bebé, palabras de apoyo y de gratitud y menos opiniones sobre qué es adecuado hacer o no”. Si lo que necesitas es que te hagan comidas ricas y no que mezan a tu bebé, dilo. Si lo que quieres es que te hagan la cama, te ayuden a ducharte y luego te dejen en paz en lugar de darte cháchara, dilo.

Consejos de andar por casa que también ayudan

Deja preparada, antes de dar a luz, una caja para guardar los recuerdos del parto

La pulserita de identificación del bebé, uno de esos minipañales, la tarjeta que venía con las flores que te enviaron de la oficina, el libro en el que vas a ir apuntando los hitos de este primer año, un periódico del día, la pinza del cordón umbilical… Tener un sitio en el que guardar estas cosas da tranquilidad. Puedes abrirla cuando quieras para recordar el momento, o cerrarla y  despreocuparte de todos esos detalles hasta que te apetezca prestarles atención. Cuando estás tristona no apetece sentir que tienes que encontrar una manera de preservar esos recuerdos, o sufrir por miedo a que se pierdan o se dispersen. Y posiblemente, tampoco mirarlos (por ahora).

Hazte una playlist de canciones que te ponen de buen humor

Sí, mucha gente prepara música especial para dar a luz, pero, ¿qué pasa con las semanas posteriores? Esa música que te carga las pilas, o que te hace reír y sentirte  bien puede acompañarte y ayudarte en estos momentos.

Engánchate a una serie

Parece una frivolidad, pero no lo es. Si te gustan, déjate por ver el final de una temporada de tu saga favorita hasta que des a luz. Cuando vuelvas a casa, tener algo emocionante en lo que pensar y a lo que dedicar tiempo ajeno a tu recién estrenada maternidad  puede ayudarte a llevar mejor esos primeros días.

Pídele a tu madre que te haga tus platos favoritos

Así no tendrás que preocuparte de cocinar cuando la vida de los demás vuelva a la normalidad y te quedes sola con tu bebé un montón de horas en casa. Además, el sabor de las albóndigas de tu madre es amor puro.