¿Qué cambios presenta la sangre debido al embarazo?

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¿Qué cambios presenta la sangre debido al embarazo?

Tu sangre y tu sistema circulatorio son un buen canal de información para saber sobre tu estado de salud. El embarazo cambia todo tu cuerpo, y la sangre no es la excepción. Veamos qué se puede esperar.

La sangre, vehículo esencial entre tu bebé y el mundo

Durante el embarazo, la sangre cumple la función de oficiar de canal de intercambio entre el organismo de tu bebé y el tuyo, pero además, de abastecer al bebé de todos los nutrientes que requiere, así como de oxígeno, y de eliminar sus desechos. Para ello, durante el embarazo se genera un órgano especial, la placenta, que conecta tu sistema circulatorio con el de tu bebé.

Para controlar tu estado general de salud, durante el embarazo el médico te solicitará varios análisis de sangre.

Aumento de volumen sanguíneo

Al tener que cumplir más funciones que las habituales, es lógico que tu organismo requiera más sangre. Durante el embarazo pasarás a tener cerca de 1,5 litros de sangre más que lo habitual. A su vez, es una sangre menos viscosa, porque el plasma –el líquido que compone la sangre- aumenta en mayor medida que los glóbulos y las plaquetas.

Este volumen extra de sangre sirve también para paliar las consecuencias de una posible hemorragia durante el embarazo o el parto. ¡El cuerpo es muy sabio!

Vasos dilatados y pulsaciones más rápidas

Con el aumento del volumen de la sangre, se dilatan más los vasos sanguíneos. La sangre circula más lentamente, y con la presión del útero sobre los capilares se produce la famosa hinchazón. Además, tu corazón late a mayor velocidad de la habitual, para poder suplir tanto tus necesidades como las de tu bebé.

Por todo esto, es habitual que las embarazadas tengan una tensión arterial más baja que lo normal. No debes preocuparte mientras te sientas bien. Suele regularizarse poco después del parto.

Algunas molestias y complicaciones

La baja tensión arterial puede traerte algunas molestias, como mareos, fatiga o dolores de cabeza, en cuyo caso deberías hablar con tu médico. Sin embargo, la baja tensión no es tan preocupante como sí lo es la alta, que puede aparecer en el tercer trimestre y que requiere reposo y constante monitoreo, pues puede marcar el comienzo de una preeclampsia.

Otra posible molestia es la anemia, que sucede cuando no se tienen suficientes reservas de hierro. Al aumentar el plasma, el nivel de los glóbulos rojos desciende. Por eso desde el segundo trimestre se suele indicar a las embarazadas un suplemento de hierro .

También pueden aparecer la mencionada hinchazón de piernas, así como hemorroides , que no son graves pero sí muy incómodas.

 

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