Cómo ayudar a tu niño a comer saludable

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Tres niños están cocinando una pizza con ingredientes saludables, y están posando de manera graciosa con algunos de esas ingredientes sobre sus caras a modo de ojos

Todos sabemos la importancia que tiene en la salud tener buenos hábitos alimenticios: elegir alimentos variados, frescos y preparados en casa; respetar los horarios de las comidas; no comer en exceso por aburrimiento y tantos otros. Y la infancia es el momento donde ciertas costumbres se fijan que después durarán para toda la vida. ¿Cómo podemos ayudar a los niños a que entablen una alimentación sana desde pequeños?

Predicad con el ejemplo

Los niños no deberían comer un menú especial para ellos, sino adaptarse a lo que se sirve en la mesa familiar. Entonces, si queréis que vuestros hijos coman de todo y que acepten los alimentos que se le sirven en el plato la clave es, por supuesto, hacedlo vosotros. Es importante que toda la familia coma los mismos platos y que vuestros hijos os vean elegir alimentos saludables: fruta de postre, agua en lugar de bebidas gaseosas, verduras de todos los colores, etc.

Apagad las pantallas

La televisión encendida durante las comidas atenta contra los buenos hábitos: nos distrae, no permite prestar atención a quienes nos rodean ni al sabor de los alimentos. Por si fuera poco, nos bombardea con publicidad de comida basura y de dulces. Pero no podemos pedirles a los niños que la apaguen si nosotros mismos en la mesa estamos pendientes de nuestro teléfono móvil. Por eso, a la hora de comer, la mejor regla es mirarse y conversar: ¡nada de pantallas!

La comida no es castigo ni recompensa

Para que los niños no creen asociaciones negativas con ciertos alimentos es importante que el postre no sea “un premio” por haberse terminado la col. Un niño nunca debe ser castigado con irse a la cama sin cenar. Tampoco se debería permitir que el niño que “se comportó bien” elija no comer determinado alimento. Existen muchas maneras de marcar los límites y de disciplinar a los niños, pero la comida no debe ser una de ellas.

Ofreced alternativas saludables

Cuando los niños comienzan a rechazar ciertos alimentos y a preferir otros, están marcando su personalidad y demostrando que ellos son dueños de sus decisiones. Por eso, no deberíais obligar a un niño a comer cualquier cosa por más que la rechace: esto solo hará que se resienta y que aborrezca el momento de sentarse a la mesa. ¡Mejor ofrecer opciones! Pero las alternativas deben ser igual de saludables: ¿No quiere brócoli? Que pruebe entonces el puré de zanahoria. El postre debe ser fruta, pero puede elegir entre manzana, melocotón o banana.

Invitad al niño a cocinar

Es muy recomendable que los niños sean partícipes activos en la elección y la preparación de los alimentos, ya que esto los motiva a probarlos: pedid a vuestros hijos que os acompañen a la tienda a elegir frutas y verduras, y en la medida de sus posibilidades, que cocinen ellos también. Los más pequeños se divierten ensuciándose y mezclando, y los mayores pueden sentirse verdaderamente útiles en la cocina.

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