Educación especial en el espectro autista

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Educación especial autismo

Ante el diagnóstico de un hijo con TEA (Trastorno del Espectro Autista), los padres suelen preguntarse con preocupación por su futuro. ¿Qué tipo de escolarización puede proporcionarles a estos niños las herramientas necesarias para desarrollar sus capacidades? No existe una única respuesta.

¿Con qué frecuencia se detecta el TEA en niños?

En los últimos años se viene hablando mucho sobre el autismo, cómo afecta a las familias. De hecho, el 2 de abril se ha establecido como Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo. Cada vez es más común escuchar hablar de niños con TEA –si bien es un trastorno crónico que persiste hasta la vida adulta.

En España no hay estudios fiables acerca de la población escolar con TEA, pero basándose en estudios poblacionales de otras partes de Europa se calcula que uno de cada 100 niños lo padece (mucho más frecuentemente los varones que las chicas).

Cifras de EEUU incluso arrojan la versión de 1 cada 68 nacimientos. De cualquier manera, se estima que en el sistema escolar de España habría cerca de 50.000 niños con TEA.

Por qué se habla de espectro autista (no de autismo a secas)

El espectro autista no es una única condición, sino un conjunto de trastornos cognitivos y conductuales de origen neurobiológico, que afectan diferentes áreas de la personalidad y del comportamiento. En especial, las personas con TEA se caracterizan por dificultades en la interacción social y en la comunicación.

Pero las semejanzas parecen detenerse allí: en efecto, el TEA es tan amplio que abarca desde casos de pacientes con retraso cognitivo muy severo que son incapaces de hablar o de comunicarse, hasta casos de TEA de alto rendimiento donde no solamente interactúan, sino que además poseen una inteligencia superior a la esperada para su edad.

¿Es necesaria una escuela especial?

No existe un único criterio para decidir qué tipo de educación debe recibir un niño con TEA. Es necesario tomar una decisión basándose principalmente en dos factores:

  • Características del niño: ¿Tiene lenguaje el niño? ¿Puede expresar mínimamente sus necesidades? ¿Suele incurrir en alteraciones de conducta? ¿Qué capacidad intelectual tiene? Un niño con Síndrome de Asperger (un autismo altamente funcional) seguramente pueda permanecer en una clase común con compañeros de su misma edad, e incluso requiera mayor estimulación y desafíos para alcanzar todo su potencial. En cambio, un niño que recurrentemente se muestra agresivo, que no habla o que no tolera determinados estímulos como el ruido ambiental, seguramente se beneficie de la interacción uno a uno con un educador bien preparado.

 

  • Características de la institución escolar: No todas las escuelas están bien preparadas para responder a las necesidades especiales de estos niños ni ayudarlos a interactuar con un grupo de pares. En general, los niños con TEA requieren de un apoyo especial, maestro integrador o acompañante, además del docente a cargo del aula. Son preferibles las escuelas con grupos pequeños y, en lo posible, que cuenten con un aula aparte donde los niños con TEA puedan recibir apoyo.

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