Cómo educar sin premios ni castigos | LetsFamily
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Cómo educar a los niños sin premios ni castigos

Cómo educar sin premios ni castigos

La prueba es que aunque tuviéramos muy claro cómo hacerlo antes de ejercer realmente el rol de papá o mamá, ponerse manos a la obra en la práctica y no en la teoría cambia mucho las cosas. Pero, ¿y si probáramos a educarlo sin premios ni castigos?

Los expertos dicen que educar consiste en ayudarles a desarrollarse abriéndoles las puertas del mundo, pero llevar eso a la práctica puede ser muy complicado. Incluso aunque ahora tengamos muchas herramientas en las que apoyarnos, como las apps diseñadas para echarnos una mano, de las que ya os hablamos en este post.

Por eso, por mucha buena voluntad y ayuda que tengamos, no es extraño encontrarnos haciendo justo lo contrario de lo que queríamos en una situación determinada: comprándole todos los caprichos aunque dijerámos que nunca lo mimaríamos, perdiendo en alguna ocasión los nervios por más que juráramos que tendríamos toda la paciencia del mundo, comparándolo con otros niños -hijos de amigos, sobrinos, compañeros del cole…- a pesar de que intentemos evitarlo…

Sin embargo, incluso aunque caigamos de vez en cuando en esos errores y nos cueste mucho seguir la educación en positivo, cuyas bases os explicamos en este texto, sí podemos intentar fijarnos una norma que, según los pedagogos, aporta mucho a los más pequeños: la de educar sin premios ni castigos.

Seguida por la pedagogía Montessori y otras escuelas de crianza respetuosa, se trata de que los niños aprendan a hacer las cosas bien por el mero placer que encuentran en ello y no porque hay un premio esperándoles. Y lo contrario: si hacen algo sabiendo que no es lo correcto, nadie les castigará por ello, pero su acción tendrá consecuencias por si misma, y no serán positivas.

Un ejemplo: si hace las tareas que le han encargado en el cole, nadie le dará una gran bolsa de caramelos. Pero podemos explicarle que se sentirá genial por haberlas hecho ya que así podra jugar despreocupadamente una vez haya acabado. Es decir, que cumplir con sus obligaciones lleva consigo un bienestar que merece por si solo la pena.

En cuanto a los castigos, el planteamiento es el mismo: podríamos castigarle sin ver la tele por haberse peleado con un compañero, pero entonces el castigo vendría de fuera, no sería una consecuencia directa de la pelea. Sin embargo, si le explicamos que pelearse suele traer consigo sentirse mal, además de que es muy posible que ahora no quiera jugar con él o ella ese amigo al que le dijocosas que no le gustaría a nadie que le dijeran, entenderá que las malas actuaciones traen consigo consecuencias poco agradables.

 

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