¿Cuáles son los bebés de alta demanda?

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Todos los bebés son demandantes por naturaleza. Al depender de sus padres para absolutamente todo (alimento, abrigo, contacto físico, higiene, etc.) y al no tener otro recurso más que el llanto para expresar sus necesidades, es normal que los pequeños lloren varias veces al día y que los padres terminemos bastante cansados. Pero existe una clase de bebés particular conocida como “bebés de alta demanda afectiva”. ¿Cuáles son sus características?

Una demanda siempre constante

El término “bebé de alta demanda” proviene de William Sears, el mismo pediatra norteamericano que propulsó la crianza con apego. Sears utiliza este concepto para referirse a determinados bebés que parecen estar en un estado constante de alerta, y que siempre tienen algo que reclamar: que los cojan más en brazos, que los alimenten con mucha frecuencia, que los estimulen de diferentes maneras. Nada parece calmarlos por mucho tiempo, y para los padres de estos niños la crianza puede tornarse muy dura.

¿Cómo reconocerlos?

Los padres describen a sus bebés de alta demanda como muy intensos: expresan desmesuradamente sus emociones, tanto la alegría como la tristeza, el enojo o la frustración. Resulta muy difícil calmar sus arranques de llanto y lo que un día parece funcionar, al día siguiente ya no sirve, por lo que hay que estar ideando nuevas estrategias. Especialmente difíciles son las noches, ya que estos bebés son muy activos y duermen muy poco –incluso comparándolos con otros bebés de la misma edad- despiertan con frecuencia y es una lucha que tomen una siesta. Necesitan estar en constante contacto físico, en especial con su madre, y no se sienten cómodos en una mochila portabebé, en un cochecito ni mucho menos en la cuna.

¿Qué se puede hacer?

En principio, debéis saber que no es responsabilidad de los padres el tener un bebé de alta demanda, así que haced oídos sordos a quienes dicen que lo estáis malcriando o que os toma el pelo por cogerlo mucho en brazos. Hoy en día los pediatras acuerdan en que el bebé no llora por capricho sino porque verdaderamente tiene necesidad (de brazos, de pecho, de cariño).

Si los padres estáis más tranquilos, poco a poco la ansiedad del bebé se irá calmando. Ayuda establecer una lactancia a demanda, dormir con el bebé y mantener una rutina predecible que respete las necesidades del niño.

Finalmente, también es bueno ser consciente de que si bien los bebés de alta demanda crecen para convertirse en niños de alta demanda, esto no es necesariamente algo malo: suelen ser muy inteligentes, volcados hacia lo que los entusiasma, y convierten esa necesidad de estímulos en sana curiosidad, perseverancia y constancia. No hay que confundir la alta demanda con la hiperactividad infantil, ya que los primeros son niños que sí pueden pasar mucho tiempo concentrados en algo que capte su interés.

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