¿Depende mucho de ti? ¡Es normal!

Comentar: (0)

Compartir:

dependiente

Todos queremos criar hijos independientes porque consideramos que así serán más felices. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este proceso comienza con el nacimiento y dura toda la infancia, por lo tanto en las primeras etapas de la vida es normal que los tengamos “pegados a las faldas”.

El apego seguro

Las teorías del apego entre padres e hijos pueden resultar contradictorias: para conseguir un hijo independiente lo que tenemos que hacer durante los primeros años (sobre todo los primeros meses) es estar completamente disponibles para ellos. Muchas veces, cuando nos ven con el bebé en brazos, amigos o familiares nos recomiendan dejarlo en el cochecito o en la cuna “porque si no se acostumbra”, sugiriendo que dejando a los bebés solos favorecemos su independencia. Sin embargo, la teoría del apego dice lo contrario: si el bebé no es atendido inmediatamente cuando necesita atención, no desarrollará un apego saludable con sus adultos de referencia, lo que se traducirá en más demanda y un carácter más inseguro.

 

Fases y fases

El desarrollo de los niños no es lineal. Atraviesan fases, avances y retrocesos. A veces parece que necesitaran volver a “territorio seguro” para coger fuerzas y emprender su descubrimiento del mundo con más energía que nunca. Por eso es totalmente normal que ese niño al que hace unas semanas le encantaba explorar por su cuenta y nunca echaba la vista atrás para buscar a sus papás, de pronto nos lo encontremos pegado a nosotros como una lapa. Hay que respetar sus ritmos y entender que eso es lo que necesita en ese momento, apoyarle y, por supuesto, nunca ridiculizarle ni reírnos de él.

 

Nos necesitan

El ser humano es la criatura de la naturaleza que nace más desvalida. Hasta hay expertos que hablan de exterogestación (otros nueve meses en los que el bebé sigue “gestándose” fuera del cuerpo de su madre). Al contrario que el resto de mamíferos, nuestras crías son tan inmaduras, dependientes y vulnerables que no sobrevivirían sin nosotros. Al principio nos necesitarán para todas y cada una de sus necesidades básicas (alimento, abrigo, afecto...) y poco a poco (muy poco a poco) irán volviéndose cada vez más independientes al mismo tiempo que van adquiriendo hitos madurativos.

Cuando los vemos que empiezan a caminar, comer solos, hablar... y los vemos tan independientes corriendo por todas partes, puede parecernos que ya no nos necesitan tanto, pero esto no es así. Nosotros somos sus referentes en el mundo y lo seguiremos siendo durante muchos años. Nos siguen necesitando para que les alimentemos y les protejamos, pero también requieren de que interpretemos la realidad para ellos y necesitan esa contención emocional que solo nosotros sabemos darles. Este proceso, al ser tan complejo, dura toda la infancia (y más allá), de ahí que haya que tomárselo con calma.

 

Cómo ayudarle

En el proceso desde la dependencia más absoluta hasta la independencia (que no quiere decir desapego), hay muchas cosas que podemos hacer para orientar a nuestros pequeños:

  • No sobreproteger: Siempre que no se ponga en peligro su integridad física, a los niños hay que dejarlos que exploren libremente y sin miedos.

  • Normas y límites: Las normas claras dan seguridad a los pequeños y les permiten anticiparse a lo que va a pasar.

  • Tiempo de calidad y escucha: Los niños que son escuchados y a los que sus padres dedican tiempo “de verdad” desarrollan una autoestima sana que les permitirá alejarse y acercarse a ellos con confianza según su momento evolutivo.

 

Si te ha interesado este tema, lee el siguiente artículo:

¿Te ha gustado este artículo?

Coméntalo

0

Valóralo

Votar estrellas: 

Aun no tiene votos. Se la primera en votar.

Compártelo en redes sociales

Hola, tienes que registrarte o iniciar sesión para enviar tus comentarios. Gracias!

Artículos relacionados

Permitir cookies